Una exitosa campaña de crowdfunding, es la que permitió editar este segundo trabajo en estudio de Kuervos del Sur. El sucesor de «Porvenir» (2009), viene a posicionarse como uno de los grandes lanzamientos de este 2016.

 

 

Texto: Cristián Carisma

El Pillán en esta nueva obra de los curicanos, debemos tomarlo – en su significado del mapudungún – como espíritu poderoso, porque eso es; una erupción de infinito y poderoso despliegue sonoro de quienes han sabido tornear un disco totalmente extraordinario y sin puntos bajos de por medio. Los músicos exploran novedosas resonancias desde el arranque con «Los Cometas», en base a una guitarra distorsionada por el stomp box, para desarrollarse en capas de piano y una batería acelerada afín con las cuerdas. Este hecho deja indiferente al vocalista quién, opta por el sosiego en cada verso aunque se mantengan las bases rápidas de fondo, desbordándose en un coro intenso que se hace acompañar por un armonioso teclado. Un tajante experimento en el sonido de los Kuervos en la que incluso, se agregan vientos no utilizados antes por la banda y que llegan a muy buen puerto.
Guitarra y charango nos dan la bienvenida en “El árbol del Desierto”, una composición que nos entrega la poesía en su máxima expresión de la mano del predominio de aires andinos junto a un charango muy presente, acompañado de zampoñas en el primer puente, sin perder el peso de la distorsión de guitarra y la evolución sonora en el que el teclado logra resistir imponiendo su serenidad. Gran canción basada en un hecho tan simple como el crecimiento de un árbol en medio de la aridez que se transforma en una epopeya gracias al talento de la agrupación.
La mediotiempo “Todavía”, nos aproxima ritmos más densos que son suavizados por las líneas de piano y charango nuevamente, manteniendo la raíz del sonido de los maulinos al que se agrega una quena suplicante en la historia de la búsqueda por encontrar ese lugar definitivo donde asentarse.
«Cenizas» nos transporta con su música al videoclip que tuvo como escenario el imponente y hermoso Parque Nacional Conguillio. Las bases progresivas de folk rock coloreadas con instrumentos andinos, hacen un conglomerado delicioso que se matiza enormemente con un riff alto de guitarra y una letra cargada de crítica hacía la preservación de nuestras riquezas naturales y el ataque a las empresas que lucran con ello.
Un breve solo de percusiones nos predispone para “Vagabundo”, un tema de melodías más setenteras y de andar desbocado que gravita en la cruda experiencia de un campesino sin tierra para sembrar, que termina en la calle viviendo de la caridad. Riffs rápidos y una batería cuequera apoyada por los glissandos de piano (Los que de aquí en adelante, seguirán sumando protagonismo).
Quizás «Gaviotas», sea la composición más progresiva de la placa, una variedad de movimientos sonoros en una gran pieza en que Kuervos, nos otorgan una clase magistral de como mezclar el rock con el folklore originando un cromatismo musical de excelencia donde nada está de más.
Pasando la primera mitad de la obra, la banda sureña nos entrega otra de las mejores canciones del disco; «La Casa del Mañana», guitarra y charango sinuosos abren la cortina para el sublime arrullo de Sepúlveda que transita generando un dúo con el bajo, que se sale de su curso natural hasta que, primero la quena y luego la pesadez de la guitarra y la batería, relegan al instrumento a su cauce. Dueña de un emotivo y esperanzador estribillo junto a un teclado que va marcando la melodía entre puentes, traspasándola a la guitarra para unirse ambos instrumentos antes de un cambio de ritmo brusco que decanta en el sosiego hacía el cierre, son parte de sus principales características musicales.
El homenaje a sus influencias artísticas, lo llevan a cabo extrayendo una canción de esa obra cumbre llamada «Alturas de Machu Picchu» (1981), donde Los Jaivas musicalizaron el poema homónimo de Pablo Neruda con gran éxito. Si el “Águila Sideral” de los viñamarinos se mantenía adormilada, silente en su psicodelia, los oriundos de aguas negras la despertaron para hacerla emprender su vuelo adaptándola a nuestros tiempos y reinventando una de las composiciones más experimentales de la famosa banda. Tan majestuosa es la versión de Kuervos del Sur, que parece que fue hecha para ellos, quienes la vistieron a su estilo con un nuevo plumaje y enorme respeto engrandeciendo los versos de Neruda.
La poesía regresa en la inspiración de un «Colibrí», describiendo el vuelo del ave que va de flor en flor en busca de su néctar con hermosas líricas en un corte que nos empapa de melodías latinoamericanas sin olvidar el rock.
Piano y quena apacibles se interrumpen con el vertiginoso andar de las cuerdas eléctricas y tambores en “Aves del mal agüero”, definitivamente el capítulo más pesado del LP, aunque siempre manteniendo los sonidos de raíz tan característicos. Extraordinario el trabajo en batería, guitarra y teclado el que muta del pipe organ, al piano de forma espontánea.
En “El Vuelo”, Kuervos del Sur nos enseña la forma en que se puede crear una de las cuecas más progresivas del cancionero nacional que va mutando hacía el ritmo del huayno, entregándonos una rica amalgama de alboroto con perfumes a tierra. Otro tema imperdible que dejará una agradable marca en la memoria sustentado por el sobresaliente canto de Sepúlveda.
Para finalizar, tambores que evocan un kultrún preparan el camino para el teclado y los demás instrumentos que evolucionarán de manera fastuosa en «Enredadera»; otra creación poética plagada de alegoría siempre en el camino del característico – y ya propio – estilo de los nacionales, quienes ponen un punto final que dejará al oyente ávido de oír más.

No es necesario ser un seguidor de la banda para caer en cuenta de que estamos frente a uno de los mejores álbumes del año y, ¿por qué no decirlo?…de la década del catálogo del rock nacional. No hay más forma de describir esta inmensa obra musical que han legado a sus raíces estos virtuosos músicos preocupados de cada detalle. El dejar la producción en manos externas (Pepe Lastarria de All Tomorows), les concedió la perfección, aunque mantuvieron su dominio de propiedad confiando en la co-producción de uno de sus miembros (Alekos Vuskovic). Además, nos brindan un arte de portada encomiable en el que se reúne la cultura popular tradicional de nuestro país a través del concepto del cobre. Dicho trabajo fue llevado a cabo por  el creativo copiapino Jean-Pierre Cabañas de agencia Medu1a.

FICHA TÉCNICA «El Vuelo del Pillán»

CANCIONES:
1. Los cometas
2. El árbol del desierto
3. Todavía
4. Cenizas
5. Vagabundo
6. Gaviotas
7. La casa del mañana
8. Águila sideral
9. Colibrí
10. Aves del mal agüero
11. El vuelo
12. Enredadera

MÚSICOS:
Jaime Sepúlveda (Voz)
Pedro Durán (Guitarras)
Jorge Ortíz (Charangos y vientos andinos)
Cesar Brevis (Bajo)
Alekos Vuskovic (Teclado)
Gabriel Fierro (Batería)

MÚSICOS INVITADOS:
Daniel Van Loenen (Trombón en canción 1)
Pedro Millar (Quena en canción 12, Zampoña en canción 2, Pandero cuequero en canciones 11 y 12)

SELLO: Independiente
AÑO: 2016
PAÍS: Chile
DURACIÓN: 50:30
SIGUE A LA BANDA:
GRABADO EN: Estudios Lastarria. Producción de Pepe Lastarria y Alekos Vuskovic, mezcla y masterización Pepe Lastarria, Baterías grabadas en Estudio Agartha por José Ignacio Jaras.
DISEÑO CARÁTULA: Jean-Pierre Cabañas / MEDU1A Estudio.