La agrupación celebró a recinto lleno

 

Llegó el gran día, por fin el jueves 31 de mayo la espera terminó, no podimos ocultar nuestra ansiedad de que llegaran las 21:00 horas y comience el show que celebra los 30 Años de existencia de esta gran banda española liderada por Txus Fellatio.

 

Jueves 31 de mayo de 2018
Teatro Caupolicán, Santiago

 

El lugar elegido para la magna fecha, fue el Teatro Caupolicán, locación que se fue llenando desde temprano para presentar un lleno total al momento de comenzar el show, con un público impaciente y entusiasta que supo entretenerse de buena forma mientras esperaban a sus ídolos, mención aparte para el Jesús de Chamberí Nacional, quien nos mantuvo entretenidos y ayudo a crear el ambiente necesario durante la espera, todo listo para que a las 21:00 horas, aparecieran los españoles uno a uno tomando sus posiciones y comenzar así una noche mágica, digna de una celebración tan importante como lo son sus 30 años de trayectoria.

 

La apertura del show fue simplemente una descarga de energía, con un setlist bien estructurado, sólo mencionar en este ítem que la banda decidió no interpretar tres canciones que estaban incluidas en el setlist que traian de espectaculos anteriores. Con una escenografía austera y sobria, la cual, cumplió su objetivo, un sonido bastante bien logrado con un par de inconvenientes puntuales, los cuales lograron ser bien sorteados por una banda que mostro toda su experiencia y calidad sobre el escenario. Lo más relevante a nuestro parecer fue la complicidad y comunión que se produjo en esta ocasión entre la banda y el público, gran parte de la tremenda e inolvidable jornada que vivimos se debió al compromiso y devoción de los seguidores en cada canción interpretada, siendo el momento del máximo clímax ese cierre apoteósico con la incombustible ‘Fiesta Pagana’. Una jornada redonda, en donde tanto los integrantes de Mago como los asistentes quedamos con la sensación de haber asistido a una verdadera fiesta que por momentos hizo parecer que el mítico Teatro Caupolicán se venía abajo.

 

 

Comienza la noche con la canción ‘Maritormes’, la cual, parte algo confusa y dispersa debido a un sonido poco definido aún, sin embargo, la locura total que había en el Caupolicán hizo que nadie lo tomase en cuenta, quizás sorprendió que esta fuese la canción elegida para abrir los fuegos, lo que no sorprendió es que fuese coreada de principio a fin. Acto seguido, se viene el turno de ‘Molinos de Viento’, canción que no necesita presentación, un clásico sin precedentes, el cual, representa la identidad de la banda y que se transforma en uno de los grandes momentos de la noche. Luego comienza la canción ‘El Lago’, una de las mejores composiciones de la banda a lo largo de su carrera, con una interpretación épica por parte del vocalista y con el apoyo de la gran Patricia Tapia en las segundas voces.

 

Palabras del frontman referente al tour y la importancia que tiene para ellos celebrar los 30 años de existencia de la banda y comienza a sonar ‘Alma’ la primera rescatada de la gran placa ‘Gaia’ (2003), es destacable la gran sección instrumental en donde cada uno brilla a su tiempo, eso sumado a su estribillo único y superlativo, logran un resultado extraordinario. Acto seguido, comienza a sonar ‘El Cantar de la Luna Oscura’, en donde Mohamed se hace genio y figura, recordándonos el protagonismo del violín dentro de cada canción, en los primeros álbumes, mención aparte para Patricia Tapia quien se luce con unos tonos vocales imposibles, excepto para ella.

 

 

Contrastando el setlist se nos vino ‘H2OZ’, teniendo una reacción singular dentro de los asistentes, tanto así, que los mosh, danzas y rondas aparecieron espontáneamente entre los asistentes, no podía ser distinto si toda la canción es una declaración de principios tras la salida de José Andrea. Continuamos con ‘El Atrapasueños’, canción en la cual, el vocalista simplemente se luce, con una soltura y desplante envidiable, acto seguido parte ‘La Costa del Silencio’ con una temática ambientalista y más vigente que nunca, con un coro que aun retumba en las paredes del Caupolicán.

 

Se produce una breve pausa y Patricia parada al centro del escenario anuncia que se viene un homenaje a toda Latinoamérica, comenzando ‘Y Ahora Voy a Salir (Ranxeira)’ para nuestro infortunio, no se escucha con la claridad necesaria y su micrófono se pierde entre los demás instrumentos, lo que sería una mala pasada del sonido, considerando algunos acoples bastante notorios en algunos pasajes de la interpretación. Rescatar eso sí, que ella igual se las arregló para sacar adelante el tema dignamente.

 

Luego se vienen dos canciones poco requeridas en el setlist habitual, lo cual, los más fanáticos lo agradecen, se trata de los temas ‘Siempre’ y ‘Sueños Dormidos’ dos temas que nos aportan la pausa necesaria tras la locura de sus predecesoras, en ambos temas el trabajo vocal es simplemente excepcional y en los teclados fue notable, logrando una atmosfera íntimamente cómplice con el público presente, cantadas y coreadas de principio a fin. Luego se nos viene una sección en la presentación que siempre ha causado opiniones encontradas, como son los solos personales de Patricia Tapia y Javi Diez, seguidos por cada uno de los integrantes mostrando parte de sus capacidades, con performances para la ovación. Acto seguido y para finalizar la primera parte del setlist se nos viene ‘Gaia’, una de las canciones más difícil de representar en vivo, según palabras de la misma agrupación, el lograr transmitir las emociones de una persona momentos antes de su ejecución requiere niveles superlativos por parte de cada uno de los integrantes, logrando un clímax absoluto antes del encore.

 

 

En el encore mención aparte para el Jesús de Chamberí nacional, quien en esta pasada se encontraba en el centro de la cancha desde donde en una especie de crowdsurfing intentó llegar al escenario, sin éxito, sin embargo, produjo un momento de distracción y relajo a la espera del gran final. Y volvemos al epilogo, el cual, fue simplemente apoteósico, comenzando con ‘Diabulus in Música’, canción interpretada magistralmente, para dar paso a la querida ‘Hasta que el Cuerpo Aguante’, canción que representa la esencia y el espíritu de la banda con la cual sus seguidores se mimetizan llevando su esfuerzo físico al máximo, haciendo retumbar cada rincón del Teatro Caupolicán. Para el último, no podía ser otra que la mítica ‘Fiesta Pagana’, partiendo con un juego organizado por Mohamed antes de comenzar la canción como tal, fue simple dividió el recinto en tres y se comenzó a escuchar fuerte y claro…“Fies”…“ta”…“Pagana”…repetida varias veces en una competencia sana del publico para ver quien cantaba más fuerte. Acto seguido, se viene el descontrol total, un momento de absoluta comunión entre el público y la banda, en un recinto que se venía abajo porque el èxtasis de la fiesta estaba desatado, terminando así una más que notable presentación con un público felizmente exhausto, así siendo las 22:45 hrs la agrupaciòn comienza a despedirse ante un público completamente rendido a sus pies.

 

Setlist

1. Maritormes
2. Molinos de Viento
3. El Lago
4. Alma
5. Satanael
6. El Cantar de la Luna Oscura
7. H2OZ
8. El Atrapasueños
9. La Costa del Silencio
10. Y Ahora Voy a Salir (Ranxeira)
11. Siempre (Adiós Dulcinea, Parte II)
12. Sueños Dormidos
13. Solo Patricia Tapia
14. Solo Javi Diez
15. Gaia

Encore

16. Diabulus in Música
17. Hasta que el Cuerpo Aguante
18. Fiesta Pagana

 

Texto: Andrés Casanova
Fotografías: Tamara Matus