Una brillante puesta en escena y una intensidad apabullante fueron la tónica del festejo de los primeros cuatro años de la banda nacional.

 

Viernes 31 de agosto de 2018
Sala SCD Plaza Egaña

 

Se pueden dar trazos al azar en un lienzo en blanco, quizás pintar un paisaje o dejar que fluya el sentimiento del artista. Esto último es lo que hace Frank’s White Canvas en la tela que inmortaliza su carrera, enriqueciendo su obra con pinceladas perfectas de entrega sobre el escenario que se van adornando con la pasión de un público que, a estas alturas y en corto tiempo, ha ido creciendo en número e incondicionalidad.

 

La naturalidad que exhibe la banda en directo y la cercanía cómplice, hacen que el asistir a uno de sus conciertos te haga sentir como un protagonista sin el cual la magia que rodea el todo, no sería posible sin tu presencia. Un juego que se va desplegando desde el inicio con una nueva performance al hacer ingreso al plató, teatralizando cada movimiento para luego comenzar a bombardear con un set bien armado apoyado con un juego de luces al más alto nivel. Un set que contiene la energía, la quietud y la pasión de sus composiciones originales. Un set que también permite repasar épocas musicales con perfectos homenajes a músicos de los 80s, 90s, contemporáneos y de la última década. Un set que mantiene cautivo al público que agotó entradas para presenciar esta experiencia única. Y esto se logra gracias a que Frank’s White Canvas no deja detalles al azar, evidenciando su incesante trabajo y profesionalismo en las tablas, tanto nacionales como internacionales.

 

Constantemente vemos la dualidad reflejada en cada momento de las casi dos horas de show: la fuerza de Pancha Torés golpeando con rabia su batería o tomando la guitarra de palo para sacar suaves acordes en la parte acústica, Karin Aguilera siendo un torbellino vocal vibrando con cada nota, o dejándose llevar por la emoción que le puede producir alguien del público. Mientras el talentoso guitarrista Yeray Santos va comulgando con el dúo, haciéndose parte de una obra maestra visual y musical gracias a su prolijo desempeño.

 

Frank’s White Canvas, definitivamente sabe cómo entregar un gran espectáculo y lo demostró con creces este viernes en Sala SCD; haciendo emocionar, cantar espontáneamente o a pedido de las artistas, aplaudir, ser parte de una liturgia poniéndose de pie en las partes rápidas y sentándose en la calma, contando intimidades, nutriéndose del cariño de la gente y haciéndolos cómplices al premiarlos con la primera exhibición pública de la nueva “Play” en su fase primigenia, como fue compuesta, y aclarando que es muy posible que cuando se incluya en su esperado primer larga duración, suene muy distinta a este debut en sociedad.

 

Eso es Frank’s White Canvas; un torbellino de momentos especiales que van quedando como recuerdos en la mente de la audiencia, que luego los tomarán y transmitirán a otros, cuál viajero exhibe las fotografías de un viaje mágico invitando a más personas a que vivan esa inolvidable experiencia. Pues esa diferencia es la que ha ido engrosando la lista de seguidores del dúo femenino y lo tienen claro, tan claro que Pancha hizo una pausa en la sesión acústica para preguntar si había valido la pena ir a verlas “sacrificando un día viernes” y que si lo estaban disfrutando “eso es lo único importante”. Declaración de principios de una banda que en corto tiempo ha sabido descifrar de la mejor forma lo que quiere el público y respetándolos por sobre todas las cosas. Saben que son ellos quienes hacen que Frank’s White Canvas EXISTan.

 

Fotografías show: Pablo Aliaga