Entre humo y lóbrega iluminación, Los Muertos volvieron a la vida para sumarse a los shows de Celebración de los 21 años del mítico Bar. 

 

Viernes 12 de mayo de 2017
Bar de René

Fuerza, sentimiento y potencia es lo que se conjugó en una actuación en que Los Muertos contagiaron a un numeroso público que no quedó indiferente ante la honesta puesta en escena de los nacionales. Un extenso recorrido por su discografía que inició los fuegos con la tripleta conformada por ‘Achicheo’,”Víctima” y ‘En tus Ojos’, dieron paso a las primeras palabras de Elías Jaramillo quién dio la bienvenida y agradeció la convocatoria, para seguir atacándonos con ‘Colosos de Tierra del Fuego’, siempre con su histrionismo característico, aunque cada vez con más dramatismo, el que se fue acentuando a medida que avanzaba la jornada. Los Muertos pueden hacernos pasar de la rudeza de ‘Alicanto’ a una conmovedora y hermosa ‘Volver a Vivir’ creando atmósferas únicas con la facilidad y complicidad que provocan en el ambiente. Luego, sin aviso, nos atraparon en los aires de raíz con ‘Al Final del Camino’ y ‘Cien Gotas de Sangre y Doscientas de Sudor’. Pero la noche también trajo sorpresas, como la interpretación de ‘La Carreta del Diablo’, la que decantó en el clásico ‘Libertad’, que operó como antesala para ‘A Través de las Sombras’, otro de sus cortes primigenios. La presentación sigue su curso cuando  Jaramillo arenga a su público y lo alienta a acompañarlo en ‘Resiste y Avanza’. Fue bueno ver la prolijidad y la energía que nos entregaron los cuatro músicos en este inolvidable concierto que continuó con más recuerdos como ‘Almas Frías’ y ‘Rompiendo el Silencio’, hasta terminar el set pautado con el bis de la tremenda ‘La Cueva del Chivato’. Ya retirándose del entarimado, la audiencia exigió con vítores el retorno de Los Muertos a escena. Elías extiende los agradecimientos a los presentes y envía fuerza al norte -tras los últimos acontecimientos climáticos- antes de interpretarnos el himno ‘Los Muertos Cabalgan Rápido’ que terminó por estrujar las gargantas del fervoroso público, aunque expresando que aún tenían voz, obligaron a la banda a sacar una carta más de la manga…y así, Los Muertos, se despiden definitivamente invitando a todos a embarcarse en ‘El Caleuche’, para navegar en las sinuosas aguas de su música, dejándonos sin ganas de volver a tocar tierra firme, flotando en la marea de su poderosa y oscura canción chilena.

Una noche que no estuvo exenta de emociones y de demostración de la experiencia que ha adquirido el cuarteto sobre las tablas, exhibiendo una maduración que se traduce en un sonido impecable y potente. Una propuesta que envuelve con su mística rodeando el ambiente de melodiosas leyendas o historias cotidianas.

Texto: Cristián Carisma
Fotografías: Pablo Aliaga