El teatro de calle San Diego fue inundado por las tremendas voces femeninas del metal

 

Este pasado martes los finlandeses de Nightwish y los holandeses de Delain, se presentaron a recinto lleno frente a una fanaticada que ansiosa esperaba disfrutar de lo mejor del recopilatorio ‘Decades’ y sus canciones jamás antes tocadas en vivo, o aquellas que no se escuchaban hace años, y ‘Moonbathers’ del cual ya habíamos presenciado en vivo el año pasado en su debut en Chile, en conjunto a otros  clásicos de la banda comandada por Charlotte Wessels.

 

Martes 2 de octubre de 2018
Teatro Caupolicán, Santiago

Delain

El show de los holandeses comenzó 15 minutos antes de lo pactado, por lo que a eso de las 19:45, partiendo con ‘Hands of Gold’ y la rítmica ‘Suckerpunch’ que derivaba a los gritos de emoción de los seguidores.

 

El recinto lucía repleto para ‘The Glory and The Scum’ y ‘The Hurricane’ que elevaban las energías y los cánticos. Para ‘Sing to Me’ vemos la participación de Marco Hietala junto a Charlotte que además se llevó todos los elogios por la gran calidad vocal de ambos.

 

Continuó ‘Fire with Fire’ y ‘Danse Macabre’ donde vimos los puños en alto al son de cada melodía. De esta forma además, Charlotte nos comenta que su concierto ya está por acabar, pero que la veremos prontamente el próximo año, siendo de esta forma que ya llegamos a las dos últimas canciones, ‘Don’t Let Go’ y ‘We are the Others’ donde los clásicos cánticos de “olé olé olé” no se quedaron sin resonar y dejando además, la energía a full para el plato fuerte.

 

Nightwish

A las 20:55 horas, llegó el turno del sexteto finlandés que con su intro y un breve relato, nos encontramos con un cronómetro inverso en pantalla que llevaba a los fieles a contar los segundos restantes a iniciar el show, incluso algunos prendieron las linternas de sus celulares para dar más emoción. Cuándo el contador llega a cero, los gritos se hicieron presentes dando el paso para que Floor Jansen se posicionara en el escenario para partir con la clásica ‘Dark Chest of Wonders’ y ‘I Wish I had an Angel’ donde la euforia se desarrolló de forma inmediata.

 

Para ’10th Man Down’ y ‘Come Cover Me’ vemos las palmas en alto al son de las melodías y vemos además, una bandera chilena ser arrojada a la tarima. La potencia y gran desplante escénico de Holopainen y compañía seguía deslumbrando para ‘Gethsemane’ y ‘Élan’ y que hacían cantar a todo pulmón al público asistente que ya extrañaba de ver a Nightwish en suelo chileno.

 

Sigue el listado con ‘Sacrament of Wilderness’, ‘Deep Silent Complete’ y en ‘Dead Boy’s Poem’ volvemos a escuchar el “olé, olé, olé” de la gran bestia en la que se convirtió el Caupolicán. Una inmensa energía que no tenía pensado en cesar fue la que se percibió en ‘Elvenjig’/’Elvenpath’ y ‘I Want my Tears Back’. En ese entonces para la mitad de ‘Amaranth’ pudimos ver cómo uno de los fieles que estaba en primera fila, se desvanece y es retirado por los guardias del recinto, Emppu Vourinen, al ver esto, le pasa su uñeta al guardia para que se la pase al joven como obsequio.

 

Pasado este percance el show continúo con ‘The Carpenter’ que fue otra de las entonadas a concho con ‘The Kinslayer’ y sus puños alzados al ritmo. También, los participantes saltaban junto a ‘Devil & The Deep Dark Ocean’ y para la reconocida ‘Nemo’ pudimos ver un intento de mosh que no fue concretado ya que la marea de gente solo hacía vaivén de tan lleno que estaba el teatro.

 

Acercándonos al final llega el turno de ‘Slaying the Dreamer’ y ‘The Greatest Show on Earth’ que sacudió la cabellera de más de alguno y que también les daba un poco de respiro, ya que fue interpretada de forma completa (24 mins). Se hace un corto receso para llegar al final con otra de las clásicas y que estremeció a todos, ‘Ghost Love Score’, donde Jansen se lució con su voz e hizo que se erizara la piel, dejando en claro el por qué Floor es tan querida en la escena metalera.

 

Un increíble show por parte de ambas agrupaciones y que, al estar llena de clásicos que marcaron episodios de vida de muchas personas, hicieron que más de alguno soltaran lágrimas de felicidad y emoción. Un concierto que dejó a todos satisfechos, incluso a los vecinos peruanos y venezolanos que llegaron a disfrutar del espectáculo en nuestro país.

 

Texto: Andrèe Sepúlveda
Fotografía: Mauricio Villarroel