Revive el exitoso retorno de uno de los grandes del heavy metal.

 

Cerca de ocho años tuvieron que pasar para que la banda británica de heavy metal Saxon volviera a pisar estas tierras. A diferencia de su primer show en 2011, esta vez sí llenaron el recinto. Pese a que el show se realizase en un lugar de menor envergadura, la calidad y la potencia no fueron menores. Y es que Saxon es de esas bandas de la NWOBHM que toque donde toque arma un carrete y no deja a nadie indiferente.

 

Viernes 8 de marzo de 2019
Club Blondie, Santiago

Con unos breves minutos de retraso y tras una extensa previa con temas envasados de Accept y Van Halen, suena “Its a Long Way to The Top if you Wanna Rock & Roll”de los australianos AC/DC (mismo tema que usa Metallica para sus intros) para dar inicio a la jornada. Con “Thunderbolt”, corte perteneciente a su última placa, los europeos dieron el vamos oficial. Por más que el volumen en la amplificación estuviera notablemente más alto que en otros shows realizados en Blondie, Saxon logró sonar bien desde un principio. Además los monstruos de las seis cuerdas Paul Quinn y Doug Scarrat partieron sonando como un verdadero cañonazo. Y para qué hablar de Nibbs Carter; quien como poseído no dejaba de mover su cuello a 100 km/h. Si ese tipo no tienen problemas cervicales, no es humano. Así de simple.

 

 

Los clásicos no se hicieron esperar, y luego de “Sacrifice”, “Wheels of Steel” se dejó sentir con fuerza, siendo notablemente aclamada por los asistentes. Así se dio paso a cortes como “Denim and Leather”, “Strong Arm of The Law” y “Battering Ram”. En tan sólo minutos de presentación, la voz de Biff Byfford no dejó a nadie indiferente. El tipo cantó tal cual suena en sus discos. Sin lugar a dudas, Byfford debe estar entre los cinco mejores vocalistas del heavy metal junto leyendas como Dickinson o Udo.

 

Tras recibir una bandera chilena con el logo de la banda, los británicos hicieron un repaso por su primera placa; trabajo homónimo considerado hoy uno de los cimientos del heavy metal moderno. “Rainbow Theme”, “Frozen Rainbow” y “Backs to The Wall”, temas lanzados en 1979 (hace exactos 40 años. SÍ, CUARENTA AÑOS) siguen sonando con la misma energía de la época. Siguen sonando crudos, rabiosos y potentes.

 

Casi a la mitad del show hubo tiempo incluso para homenajes. “They Played Rock And Roll”, corte dedicado a Motörhead, encendió más aún el ambiente. Y es que hablar de la banda liderada por el fallecido Lemmy Kilmister, es motivo suficiente para exacerbar emociones de forma inmediata. Dicho corte fue seguido por “Power and The Glory” (perteneciente al disco del mismo nombre lanzado en 1983), para luego continuar con “Ride Like The Wind”, cover realizado a Christopher Cross, pero que la banda popularizó en su disco “Destiny” de 1988.

 

La noche no tuvo momentos bajos. En ninguna ocasión los asistentes se quedaron estáticos –como suele ocurrir en ocasiones-. Esta vez el público vieja escuela se deleitó como nunca. Y es que con cortes como “Motorcycle Man”, “747 (Strangers in The Night)”, “And the Bands Played On” y “Lionheart” realmente no se puede dejar de rockear. Y aún quedaba. Pese a que el show no tuvo enormes sorpresas, si estuvo cargado de clásicos. De esa forma “To Hell And Back Again” terminó de dejar la grande. Seguido de “Dallas 1pm” y “Crusader”, para dar paso a una breve (y a esas alturas necesaria) pausa. Y bien necesaria, ya que luego del receso, los sajones volvieron con la poderosísima “Heavy Metal Thunder” y “Never Surrender”.

 

 

Con una notable ejecución musical, Saxon comienza a despedirse de la fanaticada chilena tras casi dos horas de show continuo. Notable presentación de la banda en general, particularmente de Nigel Glocker. Al hombre encargado de los tarros parecieran no pesarle los años. Su ejecución en “Princess of The Night” fue totalmente perfecta. De esa forma los británicos dieron cierre a un show más que redondo, en donde absolutamente ningún asistente debe haberse ido con gusto a poco.

 

Punto a destacar: rara vez se ven recintos llenos en Chile. Depende mucho del calibre de la banda y de la cantidad de personas que albergue el espacio. Saxon tuvo un SOLD OUT. Si bien el local ubicado en plena alameda no es de los más grandes del país, muchas veces ha quedado la mitad de este completamente vacía. Saxon se mandó un SOLD OUT. Con eso te digo todo.

 

Reseña: Bastián Gómez
Fotografía: Tamara Matus