El proyecto paralelo de Steve Harris “el Jefe de Jefes”, sacudió con intensidad y potente sonido el recinto de calle San Diego

 

British Lion llegó a Chile con su formación titular; Steve Harris en bajo, Richard Taylor en voz, Grahame Leslie y David Hawkins en guitarras, y Simon Dawson en batería.

 

Domingo 18 de noviembre de 2018
Teatro Caupolicán

 

Escaso público, pero no por ello menos entusiasmo, es el que se apreció el pasado domingo en el Teatro Caupolicán para el primer concierto en nuestras tierras de British Lion, banda liderada por el incombustible bajista Steve Harris quién pisaba por segunda vez el recinto de calle San Diego tras ese “accidentado” debut  de Iron Maiden en nuestro país en 1996 con el récord del teloneo más corto luego que Pedro Andreu, baterista de Héroes del Silencio, recibiera un trozo de “algo” en su cabeza al minuto de actuación obligándoles a bajar del entarimado y luego, en plena actuación de la doncella de hierro, el enojo de Blaze Bayley y el mismo Harris con un fanático que los escupió por largo rato. Esta vez, los rostros del público pronosticaban que en esta ocasión los gestos de desagravio hacía el músico estarían a la orden del día.

 

La responsabilidad de abrir los fuegos recayó en dos bandas nacionales; Cleaver y King Of Liars, de los que lamentablemente, no tenemos registros gráficos, ya que la producción designó el horario de entrada para prensa a las 19:20 horas.

 

Cleaver se tomó el escenario pasadas las 18:00 hrs, arrancando su show con “Go Away”, nueva composición que debería estar incluida en su próximo trabajo, para luego hacer un vertiginoso repaso de su álbum ‘Hear The Silence’ (2016), ‘Bipolar’, ‘Feelings’, ‘Feel the Sickness’ y ‘Why are you so Jealous, Honey?’ fueron desfilando una tras otra envueltas en un contundente sonido y atractiva puesta en escena. Tras la excelente ‘Let me Fly’, el cantante y guitarrista Carlos Cleaver al que se suma el guitarrista Carlos Vergara, Álvaro Pérez en el bajo y Álvaro Muñoz en los tambores, agradecen el apoyo del público por haber llegado temprano a ver a las bandas locales y luego de esto, bajan el telón con la divertida ‘Hear The Silence’, que fue bien recibida por los asistentes los que despidieron a la agrupación entre gritos y aplausos.

 

Luego vino el turno de los quilpueinos King Of Liars, quienes inteligentemente pusieron unos pendones con el nombre de la banda al costado izquierdo y derecho de la batería. El acotado set dedicado al pueblo Mapuche, arrancó con el nuevo ‘A New Dawn’, seguido por el primer sencillo de la agrupación ‘The Bad in Time’ (2016). Un sonido poderoso que destacó en todo momento la gran voz de su cantante Víctor Chousal quién luego de interpretar ‘Stranger’, agradece al público e invitó al escenario al guitarrista nacional Rodrigo Mora (Queenmilk), para acompañarlos de gran forma en la zeppeliana ‘Little Bitch’. El show llegó a su fin con todo el hard rock de ‘4U’, tema que da título a su disco de estudio. El cierre de la presentación también se vio coronado con sendos aplausos del público.

Para nadie era un secreto que la mayor carga emotiva de la jornada era disfrutar al “jefe” en su proyecto paralelo de Iron Maiden. El ver a Steve Harris ametrallando con su bajo y cantándote las canciones a la cara a metros de distancia, es una tarea que se torna casi imposible en grandes estadios y que en esta oportunidad se volvió una realidad para los seguidores más acérrimos de la doncella. Seguidores que, a pesar de la calurosa tarde, terminaron gratamente sorprendidos por el desempeño de British Lion en escena. Y es que desde el comienzo del espectáculo de los ingleses a las 20:11 con una épica intro, que dio paso a los primeros acordes de ‘This is my God’ y ‘Lost Worlds’ -temas que abren en el mismo orden el trabajo debut del quinteto- el público comenzó a dejarse devorar por este León británico que casi sin piedad mostró sus fauces con una gran energía en directo y un sonido machacante que destacaba claramente el bajo de Harris.

 

El primer tema nuevo fue ‘Father Lucifer’, melodía donde el calvo cantante Richard Taylor, pidió al público que hiciera palmas, continuaron con ‘The Burning’, una canción que vaticina que el segundo trabajo de la agrupación se viene muy superior a su antecesor, mismo sabor que puede haber dejado el primer single adelanto de este disco encarnado en ‘Spitfire’ corte que se pasea por variadas influencias setenteras de Harris como UFO o Thin Lizzy. Algo parecido a lo que ocurre con ‘The Chosen Ones’ que continuó el set seguida de una moderna ‘These are the Hands’, donde Hawkins y Leslie se alternaron las secciones más poderosas siempre con la maciza batería y el claro bajo de fondo. A estas alturas del show, las dudas del desempeño de la banda en vivo fueron despejadas, mostrando a un Taylor mucho más suelto y participativo, acompañado de una potente dupla de guitarras con las que interactuaba constantemente Harris.

Una tripleta de nuevas composiciones se dejaron oír bajando primero las revoluciones con el dramatismo de ‘Bible Black’, seguida por una poderosísima ‘Guineas and Crowns’ y ‘Last Chances’, para retomar el disco debut en uno de los momentos más altos de la noche interpretando ‘Us Against the World’, tal vez el corte más Maiden de esa placa, que arranca con las melodiosas guitarras gemelas de Leslie y Hawkins decantando en un épico coro, formula muy vista en la doncella. El set finalizó con ‘Lighting’ y ‘Judas’. La banda se quedó en el escenario para el encore, momento que Taylor aprovechó para dar las gracias y presentar a los músicos, desatando la euforia cuando llegó el turno de Steve Harris quién con una gran sonrisa recibió humildemente la ovación.

 

La cortina se cerró con ‘A World Without Heaven’ y ‘Eyes of the Young’, esta última mantuvo a los presentes coreando por largo rato su pegajoso estribillo, quizás soñando con un bis que nunca llegó. Así se selló una presentación que mostró a una agrupación bien afiatada en un nivel superior al que nos había mostrado en su primer disco y que fue la excusa perfecta para disfrutar de uno de los más grandes bajistas de la historia del Heavy metal. Bajista que se está dando el gustito de tocar en escenarios más pequeños y de menor convocatoria, anhelando la cercanía con el público que ya se debe haber perdido con Iron Maiden. El público por su parte, respondió con gran entusiasmo y se dejó devorar de buena gana en las fauces del León Británico.

 

Texto: Cristian Carisma
Fotografía: Javier Cortés Bernt