Gran jornada vivimos el pasado sábado 25 de noviembre en el Arena Recoleto junto a Violator y los grandes exponentes nacionales, que dieron pie a una extensa pero inolvidable batalla

 

No hay otra palabra que defina lo ocurrido en el Arena Recoleta el sábado 25 de noviembre Violator acompañados de varias bandas de la escena nacional Alienation, Neckbreaker, Hellraider, Mental Devastation, Demoniac, Unjustice, y Dekapited brindaron un pequeño festival de metal que estuvo al alcance de la mano con precios totalmente accesibles para los tiempos actuales.

 

Fue una excelente instancia para potenciar la tan infravalorada escena nacional, viniendo una de las bandas más relevantes de la nueva ola del thrash metal, se genera un espacio para que las agrupaciones puedan mostrarse y puedan captar nuevos fans. Sin embargo,
se vuelve el doble de complicado debido a que en Chile y el mundo, el metal ha sido, es y será un género ignorado por la industria musical tradicional, y debido a todo el descontento que proyecta sobre la sociedad.

 

Es que al Arena Recoleta no va cualquiera, no lo digo por dinero, ni por algo de “trulidad”, sino que a este recinto va gente que no va a los conciertos de la industria mercantil convencional, o en caso contrario ya tiene muchos conciertos en el cuerpo. Va gente que tiene más conocimiento del género y lleva más tiempo en el género. Al fin y al cabo, es compartir, conocer más bandas y subgéneros para ser más erudito en esta temática y para aquellos que saben tocar instrumentos ir mejorando día a día.

 

Alienation, Neckbreaker, Unjustice, Demoniac, Mental Devastation, Hellraider y Dekapited, ese fue el orden en el que fueron saliendo las bandas chilenas invitadas donde demostraron lo mejor de su repertorio, aunque el sol a esa hora se hacía imposible estar en el medio de la cancha, nada detuvo al presente que se encontraba desde temprano para compartir y escuchar a las bandas nacionales junto a unas heladas cervezas, que hicieron una excelente antesala para la venida de una de las bandas más importantes del metal brasilero. Estar saltando y metido en el mosh de las 15:00 horas hasta las 20:40 horas suena imposible.

 

Después que terminaron los chilenos, me sentía muerto, sin energía, empecé a dar vueltas por el recinto. Aproveché el tiempo, faltaban unos 20 minutos para que saliera Violator. Recorrí y me compré una cerveza que me devolvió el alma al cuerpo, al lado de
la venta de cervezas, la esencia del metal: La autogestión en su estado más puro. Venta de poleras y parches, discos, cassetes y vinilos, que permiten difundir la escena nacional e internacional.

 

Llegaron las 21:00 horas y Violator salió. El desorden y la energía se apoderaron del lugar. Los conciertos de metal son especiales, en muy pocos géneros se puede observar la pasión y emoción que se vive en estos recitales, el clima que se percibe y la energía expulsada son muy intensas, todo aquel que ha vivido uno puede decir que lo mismo, desea que se detenga el tiempo.

 

Lo reiteró en varias oportunidades Pedro Arcanjo (vocalista y bajista), solo se necesitan instrumentos, ganas para hacer las cosas, que los miembros de la banda eran igual que los fans, gente que trabaja/estudia de lunes a viernes y en sus ratos libres se dedican a algo que les apasiona, que la gran mayoría de las veces, se entrega mucho más de lo que se recibe, la famosa frase “por amor al arte”. ¿Cómo pueden ser tan underground, siendo una banda con tanto prestigio y trayectoria?

 

Por eso es especial y raro a la vez, porque te encuentras con unos tipos que admiras mucho por sus habilidades como músicos. Sin embargo, igual que tú, no están ni ahí, con la industria musical, a los miembros te los podrías encontrar en una plaza o en un bar
bebiendo y no tendrían ningún problema en compartir. Faltan bandas así, Violator son tan buenos como humildes, actualmente hoy existe mucha rivalidad, pero ellos siempre han tenido un fuerte discurso respecto al mercado dentro de la música, además de la unidad
que constantemente promueven dentro del género: UxFxTx (United For Thrash).

 

Texto: Álvaro Alfaro
Fotografías: CQPhotographer