A lo largo de la vida cada experiencia, momento, etapa o persona importante nos suma sonidos nuevos a nuestra banda sonora. 

 

La misma banda sonora que a través de cada acorde o palabra va resignificando nuestros sentidos y formas de en qué vamos modificando el propio paladar auditivo.Y claro, es fácil pretender o estereotipar gustos, pero en la intimidad de nuestra reflexión tenemos clara cuál es nuestra real lista de canciones.

Dedicado a Valecita, mis papás, mi maestro Claudio y mis estudiantes de ESAM

Estoy pronto a cumplir 5 meses viviendo fuera de Chile, la distancia involucra también nostalgia: recordando

Matías Hermosilla

aquellos días pisando las calles de Santiago, caminando por Ramón Carnicer y Campo de Deportes, ponerme los audífonos y darle sonidos varios a esos largos trechos a los que me volví adicto, 1 o 2 horas diarias de caminata reflexiva a pesar del frio, la lluvia o el calor incansable. Largas tardes y noches escuchando desde Santiago del Nuevo Extremo a System of a Down. De hecho, ese rito de escuchar música y caminar fue denominado como “Caminatas Vespertinas”, término que aún sigue siendo parte de la broma constante de algunos amigos muy cercanos.

Estos días me traen recuerdos vivos de largas sobremesas en la casa de mis papás escuchando Miguel Bosé, Metallica o Queen con el gusto interesante de compartir las bandas sonoras de sus vidas y que también moldearon los inicios de mi música incidental. Las eternas y memorables conversaciones con mi maestro Claudio Rolle en su oficina o su departamento cerca de campus oriente escuchando álbumes y a donde a veces cada línea de la conversación eran canciones del sabio catalán, Joan Manuel Serrat.

Sonidos de Carnavales gitanos, Pascuala Ilabaca, canciones compartidas y caminatas a lo largo de Barrio Italia con Valecita, que incluyeron incluso horas de baile entre sonido platos de té cuequeros y los bajos intensos del reggaeton. Pero lo más lindo es que cada día a pesar de la distancia seguimos sumando sonoridades nuevas a nuestro repertorio afectivo. También el ejercicio bonito que fue mezclar mis poemas con la música de mis amigos de Simio. Sin olvidar, la gran cantidad de canciones cebolla en mis últimos días en Fidias cantadas con mi amigo Carlos.

Extraño también los oídos afilados de mis estudiantes de ESAM donde durante casi tres meses compartimos sonidos del Rock y el Pop. Tiempo que sirvió de telón de fondo para conocernos intensamente, reírnos sin medida y también llorar hacia el final de mi viaje por esos lugares. Disculpen mis ejercicios intensos de música semanalmente donde se quejaron de la constante aparición de Ases Falsos en sus escuchas críticas. Agradezco cada vez que alguno me escribe para decirme que a pesar de que les costó entender la dinámica de trabajo en grupo y tener que escuchar en una semana cosas tan variadas como Wissin y Yandel, B.B. King y Black Sabbath, ahora le ponen otro tipo de atención a las canciones.

Pero no todo es nostalgia, también hay sonidos nuevos: he oficiado en el rol de D.J. oficial en reuniones con mis amigos y amigas durante mi llegada a Stony Brook, disfrutando “Mi Gran Noche” de Raphael con mi amigo Greg, cantando The Smiths en el auto de Bonnie con ella y Yalile, compartiendo el gusto por Mon Laferte y Juan Gabriel con mi amiga Ximena y asistiendo por invitación de Lance al notable homenaje a los 50 años de “Sgt. Pepper’s Lonely Heart Club Band” de The Beatles realizado por la banda Brother Joscephus and the Love Revolution.

Las canciones siguen sumándose y construyendo nuevos caminos de sentimientos y sentido, que van más allá de la territorialidad y el estilo, valorando las propuestas por lo que son para armar almanaques en los que podemos ponerle play a la vida de quien sea.

Por lo mismo, quiero proponerles un ejercicio: elegir 12 canciones que tengan la fuerza para sintetizar momentos, personas y lugares que han dado la vuelta repetidamente a sus cabezas, comienzo yo se las dejo a continuación. La invitación es a todas y todos quienes leen este texto y quieran compartir sus bandas sonoras, pueden hacerlo en este post, internamente o si quieren conversarlo conmigo dejo a disposición mi e-mail: mnhermosilla@uc.cl o a mi twitter @Matias_Hermo.

Larga vida al Rock!

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