“Nuestra pésima música no es placer para dioses jamás ganaremos la inmortalidad”
Sudamerican Rockers- Los prisioneros

La sentencia escrita por Jorge González en la famosa “Sudamerican Rockers” con el paso del tiempo me parece – por lo menos– errada y falsa. El día 7 de enero de 2017, en el Estadio Nacional desfilaron por el escenario lo más granado de la escena rock, pop, reggae e incluso música tropical, de esta angosta y larga franja de tierra. Porque puede ser polémica esta afirmación pero lo que muestra un encuentro cómo la cumbre del rock es que el rock no es sólo un tipo de sonoridad, es un encuentro, una actitud y una forma de comunicar.

Matías Hermosilla

Para mi participar de un encuentro así fue especial, ver en dos escenarios alternados a un cúmulo de artistas diversos que han desarrollado lo mejor de nuestra escena los últimos años, bandas cómo Sexual  Democracia, Ases Falsos, We Are The Grand, Planeta No, Weichafe, Los Tres y músicos cómo Javiera Mena, Francisca Valenzuela, Alex Anwandter, Nano Stern, Mon Laferte y Joe Vasconcellos, hacen brillar la escena de colores diversos y sonoridades y ¿por qué me gusta esto? Porque rompe la experiencia de que la música tiene que cumplir un canon, tiene que ser el “rock” un club exclusivo o un patrimonio de ciertos riff que ya se encuentran en muchos casos completamente re-tocados.

Mi experiencia en la cumbre del rock fue inolvidable, fue especial y –hasta cierto punto– mágica, con un calor terrible y con más de 10 horas de lo mejor de lo producido con factura chilena que tuvo además su dosis a la vena de emotividad de aquel que dijo que “no ganaría la inmortalidad”, me refiero a la despedida de los escenarios de Jorge González – el único rockstar de la historia de Chile– que trató de dar lo mejor de sí y logró un momento de magia, respeto y silencio que no se olvida fácilmente.

Han pasado meses desde que fue este evento y la música no se detiene, pero me parecía justo dedicarle palabras a un día que es imborrable de mi memoria, de mis sentimientos y de mi vida.
Gracias por la música, la emoción y por esa experiencia que siempre será nuestra.

Larga vida al Rock!