Había prometido un show de excepción y eso es lo que nos entregó el guitarrista urbano Fémur sobre las tablas del Bar de René.

 

Jueves 02 de marzo de 2017
Bar de René

Desde el comienzo con un sorprendente lienzo negro que cubría la totalidad del escenario, se podía percibir que estábamos asistiendo a una noche que marcaría la diferencia de tantas otras que se viven en el mítico recinto. Una intro instrumental y luces que luchaban por asomar por la oscura muralla de tela, marcaron el génesis de un show que coronaba un arduo trabajo de meses para concretarse esa noche al fin. Los primeros acordes de “ASHProyect”, hicieron que se desplegara el lienzo al piso en un efectismo que causó euforia y el impacto deseado. Acompañado de una dupla extraordinaria, el bajista Alan Álvarez (Ex Entrance), y el baterista Carlos Hernández (Caterina Nix, Ex Inquisición, Ex Birds Of Prey), Fémur fue dejándose llevar y disfrutando su actuación con la seguridad que brinda el tener a dos grandes músicos en las bases rítmicas. Músicos que dotaron las composiciones del guitarrista callejero de una fuerza enorme, a pesar de tener sólo tres ensayos en el cuerpo; “Destinos”, “Minerva” o la rockanrollera “Fruto Prohibido”, fueron parte del listado que nos preparó Fémur para su Show de la Vida, todo adornado con una iluminación extra que él mismo se encargó de supervisar. Tal vez una mayor cantidad de público habría coronado como corresponde esta singular actuación, aunque estuvieron los precisos y ellos se encargarán de divulgar la increíble presentación de que fueron testigos, continuando con un legado que siempre se ha transmitido desde las calles hasta los escenarios con el boca a boca.

Imposible no destacar el esmero que puso Fémur en su concierto, con detalles particulares que muchos músicos dejan al azar, como la puesta en escena y el disfrutar de lo que se estaba entregando. La grandilocuencia de brindar un verdadero espectáculo al público que paga su entrada con la esperanza de obtener una experiencia, se vio completamente recompensada con el respeto y calidad con que se desenvolvió cada pieza que salía de su guitarra, cruda, sin efectos, de calle, pero que hipnotizó a la audiencia como pocas veces hemos visto.

Texto: Cristián Carisma
Fotografías: Negra Ho