Viernes 9 de diciembre de 2016
Espacio San Diego

 

El Pillan manifestó su mágica presencia desde la llegada, al poder apreciar con gran orgullo una enorme fila para ingresar a ver a una banda nacional. Testimoniando el gran momento que viven los maulinos. 

A las 22:50, Molo sube al escenario con “En Espiral”. Pedro Pavez en guitarra y voz, Pepe Benavides en batería y Mauricio Sanguinetti en bajo y voz, inmediatamente sorprenden por el buen sonido y su gran ejecución instrumental. Las tonalidades más rápidas de “Vida y Época en Ninguna Parte” continuaría luego de las ‘buenas noches’ que brotaron desde el entarimado. Sanguinetti nos saluda y anuncia que la siguiente canción es para su hija; “Elemento” la que generó un gran momento que, dada la inspiración de Pavez en el solo de guitarra, hizo que cortara cuerda. Sanguinetti apaciguó los nervios luego de explicar el contratiempo con un ‘Si alguien quiere decir algo este es el momento’, lo que causó las risas de los presentes y dejó el problema relegado a segundo plano. Pavez regresa para acoplarse nuevamente a sus compañeros, esta vez también a cargo de la voz, con el funk rock de «Mami», el que fue coreado por gran parte de la audiencia, mientras algunos graciosos cantaban en medio el ‘Rico..suave’ rindiendo ciertos honores del tipo kitsch al cantante ecuatoriano Gerardo. Sanguinetti anuncia que ‘Llegamos al bloque depresivo’ y comienzan los aires melancólicos y densos de “Hasta Siempre” y la excelente “Hoy Ya Fue”, que fue antecedida por los agradecimientos a Kuervos por su invitación, indicando que también se sienten fanáticos de ellos y expresando que es ‘Un honor tocar aquí’. El único momento de revisitar el disco debut de los porteños, llegó con los  intensos solos de guitarra de Pavez en la bluesera “Sol”. De nuevo nos introducen en su trabajo de 2014 con el reggae de «1, 2, 3 Por Mí», mientras que la fuerza de “No Acostumbro a Callar”, nos entregó toda la intensidad y originalidad de los oriundos de Valparaíso. Finalmente, cerraron su gran actuación con “Huracán”, demostrando que el virtuosismo de sus miembros está siempre en función del equipo y de las composiciones. Tremenda banda soporte para una jornada que se volverá inolvidable.

KUERVOS DEL SUR, hicieron su acometida en las tablas a eso de las 0:15 Horas, iniciando su ataque sonoro con «El Indio», desatando inmediatamente la euforia del público que repletaba de ángulo a ángulo el Espacio San Diego, y que se transformó en una sola voz de aquí en adelante, alimentando con sus cantos y energía a la banda integrada por Jaime Sepúlveda en voz, Pedro Durán en guitarra y coros, César Brevis en bajo, Gabriel Fierro en batería, Alekos Vuskovic en teclado y Jorge Ortíz en Charango eléctrico y vientos; quienes nos entregaron una actuación que se vio cimentada en un listado de canciones demasiado bien armado, donde fue imposible encontrar puntos bajos, con pausas perfectas, momentos altos o calma y pasión desatada, en una cátedra musical de la mano de un sonido que, esta vez, se olvidó prácticamente del charango en la mayoría de los pasajes, y en otros del bajo, aunque fue mejorando a medida que el concierto avanzaba.»Caracol», daría paso a la primera composición de «El Vuelo del Pillán»; «El árbol del Desierto», la que con los primeros acordes creó una especie de catarsis en la audiencia, quienes entonaron cada una de las sílabas de uno de los grandes temas de la agrupación, presas de un frenesí místico que se transformó en el rebote de gente con los brazos en alto en una postal hermosa que empapó a la banda de vida, inyectándoles esa fuerza necesaria a estas alturas de un año agitado, con los primeros ‘olé, olé olé, Kuervos, Kuervos’, que les hizo retribuir la misma con un concierto en que dejaron fluir una a una las gotas de su sudor en el caluroso escenario, en una tónica que se volvió recurrente durante los 120 minutos de actuación de los curicanos. Una sublime actuación que continuó su camino luego de que Jaime, vehementemente le dijera a su público ‘Las cosas están cambiando…cantemos todos’ ,  en lo que marcó el punto en que se desató completamente la audiencia, con una cuarteta de clásicos que incluyó «Porvenir», toda la alegoría de»Enredadera», la poderosa «Gaviotas» – que fue presentada por un afectivo Pedro Durán – y la hermosa «Vendaval». Como aquella madrugada de sábado cada uno de los músicos fue protagonista, tomó la palabra Cesar Brevis ‘Esta noche es especial. Nos habían pedido esta canción muchas veces. Si hacemos más ruido, se manifiesta el trueno y el relámpago’, para ceder protagonismo a la sorpresiva «El Trueno», a la que siguió su viaje al pasado con «La Niña», canción que Jaime recordó que fue estrenada en su disco «En Vivo en Sala Master» (2005), la que mantiene su vigencia absoluta. Su versión de «Águila Sideral», sería recibida con una inmensa ovación y con gran ímpetu, al igual que la intensa «Aves del Mal Agüero». Una muy breve pausa para que la canción escrita por Durán para su hijo Daniel, «La Casa del Mañana», colmara de emotividad el local de calle San Diego, una obra perfecta que dio paso a «Todavía», la que el mismo Pedro se encargó de aclarar  que fue ‘la última composición que incluimos en el disco’, cerrando el segmento con otro de sus clásicos primigenios; «Hasta Poder Respirar», que traspasó al entarimado el abrazador calor de un público que logró la sincronía perfecta con el sexteto de Folk rock. El show continuó con un lujo en la batería de Gabriel (Quién junto a Brevis son el motor de la banda), para introducir a «Vagabundo», una de las favoritas del vocalista, que da paso a la cuequera«El Vuelo» que hizo temblar el piso del recinto, mientras el concierto continuó con el grito de Ortiz de ‘¿‘tienen hambre?’ que fue replicado con un enorme ‘Sí’ de los participativos espectadores, para finalizar la terna con «El Hambre». La canción que Sepúlveda escribió para su hijo León,»Colibrí», antecedió a la extraordinaria «La Gruesa Piel de los Destinos», que allanó el camino a un dúo de charangos entre Jorge y Alekos  en «La Cuenta». Acostumbrábamos a ver a Sepúlveda entonando sus canciones en trance con los ojos cerrados, pero de aquí en adelante, sus pupilas tomaron la labor de disfrutar del espectáculo que se le presentaba desde abajo del escenario, donde el público fue el séptimo integrante de la banda en una ola de gozo incesante, el cantante mantuvo su retina empañada constantemente por una rebelde lágrima que luchaba por asomar presa de la emoción, contrastando con las satisfactorias sonrisas de cada uno de los miembros del grupo. Pedro toma la palabra nuevamente para dedicar la siguiente pieza a uno de sus referentes musicales; el recientemente fallecido Greg Lake, brindándole un homenaje póstumo con «Los Cometas». Llegó el momento de los temas incombustibles de Kuervos, que generaron los saltos de todos los que llenaban el recinto; «Anciano Sol» y «Luminoso», esta última con Pedro Pavez de Molo (quien editó el DVD «Unplgged en Valparaíso» y el video «Los Cometas»), como invitado en guitarra eléctrica. El encore llegó – a pedido del público – de la mano de un nuevo clásico ya instaurado en el grupo que es “Cenizas”, con un cierre de concierto que entregó una interpretación que erizó los pelos de cada uno de los brazos que poblaron este nuevo espacio para conciertos en la capital

No cualquier banda nacional puede darse el lujo de presentar una muestra de dos horas, con veintitrés canciones originales y una versión, que ya prácticamente es de ellos dado el empoderamiento que hicieron de ella. Sin lugar a dudas, uno de los recitales más intensos y épicos del conjunto en toda su trayectoria, que ratifica que los sueños de la agrupación se van haciendo realidad. Prometieron que esta presentación será replicada, en gran parte, el próximo mes de enero en el mismo escenario, así que atentos a sus novedades en su Fanpage. Una de las pocas oportunidades que tendremos de disfrutar completo «El Vuelo del Pillán», que por cierto, resulta casi increíble pensar que el Fondart haya dejado fuera el proyecto de grabación de un disco que se está inscribiendo entre uno de los mejores álbumes de la historia del rock nacional. Lo anterior solo demuestra la ineptitud de quienes están a cargo de administrar dichos fondos; lamentablemente, eso es lo que tenemos en este país. Demos gracias a cada uno de quienes, de forma anónima, aportaron a través de la campaña de crowdfunding por hacer posible que esta obra viera la luz. 

Ahora, que los años de carrera han logrado que sus alas se desarrollen, hay que dejar que el Pillán emprenda su vuelo hacia otras fronteras, ya que  KUERVOS DEL SUR está listo para dar el paso a la internacionalización, eso si, buscando técnicos en sonido que estén preparados para escenarios de mayor magnitud de aquí en más. El límite es el Cielo.

Texto: Cristián Carisma
Fotografías: CQPhotographer