La noche del 12 de Marzo se impregnó de power metal, ya que nos visitaron dos grande representantes del género como lo son Dragonforce y Epica.

 

 

 

 

Corrían las 20:30 horas  como ya es habitual los ingleses le hacen honor a su puntualidad. Llega al escenario Dragonforce, quienes no esperan ningún segundo para valerse de la noche e iluminar con  un clásico de la banda llamado “Fury of the Storm”. La poca gente que se encontraba cerca del escenario transmitió todo su apoyo a la banda y los hizo sentir como en casa. Los músicos agradecieron brevemente por la cercanía y amabilidad del público y comenzó a tocar “Three Hammers”, producción musical de su último disco; realmente fue como si tres martillos golpearan la cabeza de todos los asistentes,  los que en algún momento fueran 80 personas, se convirtieron rápidamente en 150 y siguieron drenando personas desde las sombras progresivamente.

Marc Hudson fue un gran protagonista esta noche, con un vozarrón descomunal que motivaba a los oyentes a sumarse a la fiesta. Continuando con el festín otorgado por su último disco presentan “The Game”, un tema power metal bastante interesante con variadas melodías guitarrescas a cargo de los señores Sam Totman y Herman Li. Nuevamente hacen una pausa, bromean con el público y se muestran muy agradecidos por tener esta oportunidad de venir a Chile, compartir una noche con un público asombroso y motivado. Su siguiente tema será “Seasons”, canción perteneciente a su disco anterior llamado “The Power Within”. L a gente gritaba, coreaba y se mostraba muy entusiasta por las melodías de los dragones ingleses. “Symphony of the Night” es el momento preciso donde el frontman les solicita el desmadre, destrúyanse en moshpit, la gente enloquece en eufórico sonido. Acá Frédéric Leclercq se da unas licencias poco vistas y se acerca al público con ánimo de bromear y compartir. Y como pocas veces hemos oído en la actualidad, composiciones power metal al modo de viejas estructuras de las cuales todos gustan, ninguna gota de speed metal y con una rítmica épica “Cry Thunder” suena como grito de batalla en medio de un público que se encuentra desbordado de la emoción. “Valley Of The Damned”, el clásico de las Valkirias invocado desde el mismo Valhala; la cuna de su música que los vio nacer traída hasta nosotros, lo que todo fiel seguidor agradece con fervorosa respuesta.

Luego de la intervención de miembros de la banda Epica, los dragones de la gran isla comienzan a despedirse con una despampanante melodía speed metal llamada “Through The Fire And Flames”, pieza de su tercer álbum en estudio. Si bien siempre se ha tenido en cuenta en toda la carrera de la banda inglesa Dragonforce su sonido en general, donde muchas veces desaparecen los teclados y los bajos, relegados a las guitarras como elemento principal, a la inexactitud en la interpretación y cuanto más se le pueda ocurrir  hay algo indiscutible “Estos dragones de occidente si saben hacer espectáculo y los fans lo agradecen”.

 

 

Con el camino completamente preparado y con los fans expectantes, comienza  exactamente a las 21:00 el show de EPICA, con un deslumbrante repertorio para esta gira. Y cuando digo “deslumbrante” no exagero. Con el arrollador éxito que ha alcanzado su nuevo disco “The Quantum Enigma”, el cual entre mezcla no sólo power metal con arreglos sinfónicos, sino que también un interesante death metal sinfónico. “Originem”  fue el intro que hizo maravillar y enloquecer al mismo tiempo a todos los asistentes, ya motivados para ungir la banda en el clamor de los espectadores. En masa llegaron los músicos para posicionarse rápidamente en el escenario y arremeter al público con “The Second Stone”, el segundo tema de su más reciente creación. La gente enardecida coreaba la canción por completo, la indiscutible sensación de conjugada homogeneidad nocturna entre público y banda. Luego de terminar la canción en cuestión, la bella y empática  Simone Simons saluda a todos los asistentes y les agradece la oportunidad de estar una vez entre todos, a la vez que el público clama ¡EPICA,EPICA!. Luego de su breve interrupción, comienza a sonar “The Essence of Silence” con una desgarrada y potente voz gutural a cargo de Mark Jansen, lo cual asombra y cautiva a la vez a todos. Y de este tema nos vamos al pasado escrito en piedra maya ¿saben a qué me refiero? Si, vamos con “The Last Crusade (A New Age Dawns, Part I)”, canción del Segundo disco de EPICA.  De esta gran pieza nos disparamos con “Unleashed”, donde Ariën van Weesenbeek puede exhibir sus dotes en la batería sin ninguna contención, una máquina de las percusiones. De un tema obscuro pasamos a otro llamado “Storm The Sorrow”, el punto donde Coen Janssen nos traduce las sombras a cargo del teclado de forma muy particular, sólo como él sabe manifestar la tenue penumbra musical. Y las arremetidas suman y siguen con “Fools of Damnation (The Embrace That Smothers – Part IX)”.

Luego se aventura la banda a las raíces mismas de la banda tocando “Sensorium”, siendo la forma más directa de abatir al público por completo y dejarlos a su merced. La gente escucha y corea con nostalgia un tema lumbar en la carrera de la banda y de su primer disco. “The Obsessive Devotion” no está muy lejos de aquella nostálgica época, los asistentes se muestran muy a gusto y  satisfecho por generar este bálsamo de los albores de la banda y traerlos hasta nosotros, la ovación es incesante. Nuevamente volvemos al sonido más fresco y reinventado de la banda con el tema “Victims Of Contingency”, demoledora y rotundo éxito, como un trueno atronador la voz rasgada de Mark quebrantando la sinfonía musical y produciendo interés en el descontrol total, sin admitir excusas.

Para suavizar el frenesí que se ha tocado hasta ahora, la banda interpreta “Cry for the Moon (The Embrace That Smothers – Part IV)”, la perfecta combinación entre una balada y la sinfonía del death que ellos han ido construyendo a lo largo de su carrera, las peculiaridades sinfónicas. Luego de esto un gran descanso para todos, menos para Ariën van Weesenbeek que desplegará todo su talento  en este “solo de batería”. Mientras se está disponiendo para el final, llega Coen Janssen y comienzan un breve duelo de teclado contra batería abrir “Design Your Universe”, momento musical donde Rob van der Loo se luce con su bajo y Isaac Delahaye nos demuestra su dominio en las 6 cuerdas.

La banda se retira por un minuto y vuelve a reincorporarse con un tema que sigue la línea narrativa del último álbum, siendo coherente con ella, estamos hablando de  “Sancta Terra”. Y siguiendo el ritmo más sinfónico la noche se viste de púrpura para dar vida a “Unchain Utopia”, una maravillosa pieza power metal con variados toques baladezcos.

Y para dejar una notable sensación de satisfacción finalizan el show con “Consign To Oblivion”, lo cual impacta a todas las personas en el recinto, los doblega la intencionalidad que busca la banda y los hace corear al son de la frontwoman. Se despiden cordialmente del público chileno sosteniendo una gran bandera chilena al son de “de un outro”.

La sensación que nos ha dejado EPICA ha sido nuevamente la de un rotundo éxito con su nuevo álbum, y tal como señalaron en la entrevista de un medio amigo: “prefirieron buscar otras formas para reinventarse y no convertir el sonido de la banda en algo comercial. Hubieron varios desperfectos como por ejemplo de sonido durante el show  y con el micrófono de la cantante. Pero aun así doblegaron a los impases en el Teatro Caupolicán”.

 

 

Review: Adolfo S.

Fotografía: Mauro Villarroel

 

 

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