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Matías Hermosilla: Licenciado en Historia UC, diplomado en estudios de la música popular UAH y actualmente estudiante de Magíster en Historia UC. Dedicado al estudio de la Cultura Popular, principalmente, al estudio de la Música Popular y el Humor.

“y no es tan fácil ser Jorge González/ una estrella en el oscuro cielo astral/ la que viaja a mayor velocidad/ la que brilla más que todas las demás”

Pedro Piedra “ La Balada de J. González”

 

La figura de Jorge Humberto González Ríos no pasa desapercibida para quienes pasamos gran parte de nuestra vida alrededor de la música. Tampoco para las generaciones entre los 80’s y los 90’s que vieron el florecer de este personaje que acompañaba su adolescencia en dictadura o los primeros años de la democracia, con letras que apelaban al descontento de la sociedad chilena de consumo. Mi papá por ejemplo, estudiaba cerca de González en San Miguel y creció viéndolo en festivales escolares, e incluso alguna vez se presentó con su grupo de teatro en el mismo escenario donde tocaron Los Prisioneros.

Mi relación con la música de González comenzó desde bien chico, crecí escuchando los cassettes de Los Prisioneros y los proyectos en solitario de Jorge. Recuerdo que en algún momento de mi niñez “Mi casa en el árbol” fue una de mis canciones favoritas. Pero claramente no soy el único tocado por la calidad y la obra de González, han sido años de Jorge entregando música, rebeldía y rock.

La figura de rockstar siempre ha sido una constante en la vida de este gran músico, un personaje polémico y directo en sus críticas. Podemos recordar episodios como cuando el año 2002 en la Teletón junto a ese mítico reencuentro de Los Prisioneros tocaron “Quieren Dinero” dedicándoselo, en la voz de González, a Don Francisco y a los presentes, como una crítica al modelo de “caridad” del que estaban participando. Por otro lado,  la inolvidable versión de “Latinoamérica es un pueblo al sur de Estados Unidos” que tocaron en el festival de Viña del Mar 2003 donde hubo una crítica directa hacia el racismo y la xenofobia arraigada en la sociedad chilena sobretodo con la población peruana y boliviana, González termina esta con un cantito final muy polémico. Además de una crítica, en este mismo tema,  a Estados Unidos y su intervención en Irak haciendo énfasis al clavar los dardos sobre la figura de George W. Bush.

Pero la figura de Jorge es inmortal porque ha sabido reconfigurarse, ha reconstruido y vuelto a dignificar el arte de hacer música e innovar con el ejercicio artístico. Nadie más que una leyenda como él no tiene miedo de mezclar estilos donde por ejemplo en su disco Libro destaca un cover a “Esquemas Juveniles” de Javiera Mena o incluso lo criticado que fue por hacer una canción romántica como “Fe” en los años 90’. Siempre rebate el mainstream y remece con una música sincera y de buena factura que polemiza sonidos con los “musicalmente correcto”.

Jorge igualmente ha sabido de malos momentos y de complejidades en su vida, su salud ha estado constantemente al límite e incluso por estos días ha sabido de muchas complejidades que lo han tenido fuera de los escenarios, salvo aquel mítico concierto del año pasado “Nada es para siempre” que acompañado de varios músicos reputados  lo tuvo de regreso  cantando con más pasión que voz y con más rock que vida.  Este año 2016 recibió de manos de la presidenta de la república el premio a la Música Nacional en la categoría Popular, un galardón más que merecido para alguien a quien no le importan los reconocimientos, pero que ha hecho cantar y sentir a varias generaciones en Chile y el mundo.

Aunque nada es para siempre, estarás eternamente vivo en el espíritu de la Música Popular y el Rock. Sobran argumentos para decir porque eres quien eres, y podríamos escribir miles de líneas sobre el mito de Jorge González.  Lo cierto es, que nadie como tú en este país ha logrado tener tan a piel y a fuego lo que significa ser rockero, valiente, polémico y atrevido. Sin miedo a los arquetipos, sin construirte una imagen y siempre siendo más humano que una marca o que una escultura en la escena del rock, te transformaste en el único gran rockstar de la historia de Chile y eso no se gana con plata o discos vendidos, eso está en la humanidad recalcitrante y no políticamente correcta de ser quien se es a costa de todo.

Larga vida a Jorge González, Larga vida al Rock.