Una noche inolvidable vivieron alrededor de 15 mil almas el pasado martes en Movistar Arena, uno de los shows más esperados se hizo realidad y cumplió con creces.

 

Puntualmente a las 18:50 hrs. Inquisición abre los fuegos de esta poderosa jornada. A esta hora la cancha de Movistar Arena se iba llenando lentamente, un cuarto de su capacidad ya estaba instalado y junto a quienes iban llegando no quedaron indiferentes ante el potente show de la banda, porque, claro más de 20 años de carrera y vigencia no lo tiene cualquiera.

Asi como Judas Priest y Motörhead, Inquisición también sigue en la promoción de su útimo disco “Codex Gigas” (2014), parte importante del setlist que no pudimos apreciar como merecía la banda, si bien el sonido al inicio era aceptable, con el correr de los temas éste se comienza a saturar y por ende nos perdemos un poco en los temas, la voz de Domić se nos confunde en ciertas canciones y la guitarra de Schäfler en algunos momentos suena muy saturada, de todas formas, esto no fue un impedimento para que el público disfrutara todo el show y que la banda nos entregara algo de lo mejor del metal nacional. Un show de alrededor de cuarenta minutos, donde escuchamos temas como City of Pain, The Codex, entre otros y que confirma el buen nivel de la banda, el manejo con el público y que como buenos representantes nacionales, lograron que los fallos en el sonido pasaran a segundo plano.

En fin un show muy potente, un aperitivo explosivo para lo que seguía, la esperada vuelta de Motörhead a nuestro pais, luego de algunos años y de la posible “bajada” de la banda por problemas de salud de Lemmy, en palabras de Paulo post show: ” Yo siempre digo que vivo para los momentos. Este fue uno de ellos. De esos tesoros que quedan en el corazón y que te acompañan por siempre como un recuerdo que reconforta y dibuja sonrisas cuando el ánimo decae. Y cada vez que traiga esa memoria de regreso, una imagen como esta es la que vendrá a mi mente, la de las miles de personas que nos apoyaron, que nos sonrieron, que subieron su puño junto al nuestro, que cantaron con nosotros y que hicieron inolvidable nuestra participación en esta memorable noche de metal.” Un recuerdo que quedó marcado tanto para Domić como para nosotros.

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Siguiendo con el programa al pie de la letra a las 20:00 se apagan las luces para dar paso al clásico de 1980 “Shoot You in the Back” , se enciende la primera bengala ya con un Movistar Arena casi lleno y que no paró de recibir más  y más público a lo largo de la noche. Al fin Lemmy llegaba al escenario chileno, despejando todas las dudas sobre su salud, se apropió del escenario y de todo el público desde el primer momento, vivir un concierto de Motörhead es casi un deber y así lo sintió el público, la euforia, gente corriendo y todos agolpándose lo más cercano al escenario posible fue la tónica de la presentación,  una energía incontenible.

Seguimos la noche con Damage Case, Stay Clean, Metropolis y Over the Top, la pantalla del fondo daban un toque muy especial al show, aviones de fondo, el logo , fuego, lo que fuera que iba apareciendo estaba pensado y se agradece, además mención especial a las pantallas laterales, donde todos hasta los más bajitos o mal ubicados podían ver a Lemmy y compañía en una calidad sorprendente. De todas formas, quienes conocen a Motörhead saben que se trata de una presentación sobria, una extraña unión de música pesada, para cabecear pero sin tener al frontman corriendo y saltando por todo el escenario, ese es el sello de Motörhead, de Lemmy.

Seguimos con el espectacular solo de guitarra, la banda repasó muchos clásicos como Rock It, Lost Woman Blues, Doctor Rock (solo de batería incluído), Just ‘Cos You Got the Power, Going to Brazil y el clásico de clásicos Ace of Spades, luego llega el momento del corto encore para dar paso al esperado Overkill. Un show que marcó a todos los presentes que siguieron a Lemmy con cada “Hey” o palabras que el músico intercambió con la gente,  los años de carrera no han hecho decaer a Motörhead si no validarlos como uno de los estandartes del rock y metal. Un show con bengalas, rock n roll, metal, cabeceos, emoción y recuerdos.

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Luego de una merecida pausa para los asistentes, se comienza a escuchar War Pigs (parte del tema de Black Sabbath), sabiamos que era el momento, Judas Priest llegaba alrededor de las 21:50, la vuelta a Chile luego de la recordada “despedida” del 2011, sólo que esta vez el show no tenia el aire del adiós, de un último show, sino al contrario, fue una arrolladora presentación, un golpe para cualquiera que hubiera puesto en duda la calidad de la banda, Judas Priest llega a Chile con disco nuevo y demostrando que están más vivos que nunca, un disco que llega a ocupar un espacio privilegiado tanto para los fanáticos de la banda como para los seguidores del heavy metal.
Comienza el show con Dragonaut, tema de su  nuevo disco que sonó como un clásico, el público despertó nuevamente, era una masa que cantó, gritó y cabeceó cada uno de los temas a lo largo de casi una hora y media que duró la presentación. Recorriendo ampiamente su discografía escuchamos temas como Metal Gods, Devil’s Child, Victim of Changes, Halls of Valhalla y Love Bites, a esta altura ya teníamos claro que la voz de Halford sigue de manera indiscutida dentro de las mejores del metal en la actualidad, gracias a la potencia , los tonos y cada cambio que fue relizando a lo largo del show.

Fue una presentación muy enérgica, completa, un show que dejó a todos deslumbrados y con las revoluciones a mil, aún hasta horas de pasado el show, y como no iba a ser así si escuchamos grandes clásicos como Turbo Lover,
Redeemer of Souls ( ¿nuevo clásico?), Jawbreaker , Breaking the Law y el esperado momento en que Halford llegaba en moto al escenario para Hell Bent for Leather, una avalancha de temas que nos dejaron en otro estado, todos cabeceando y siendo parte de uno de los mejores show de metal del último tiempo, esto no tiene precio (claramente sí, pero la experiencia vivida lo vale).

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Llegaba el primer encore, sólo un momento de pausa para luego escuchar The Hellion, Electric Eye y You’ve Got Another Thing Comin’ con el increíble solo de guitarra de Richie Faulkner. Luego otra pausa para el clásico Painkiller, un setlist poderoso que ya llegaba al final, y que además incluyó cuatro temas más que la presentación en Argentina (se agradece), finalmente el cierre definitivo es con Living After Midnigh, una larga despedida, donde la banda luego de agradecer al público prometió volver.
Un cierre para una jornada increíble, músicos con muchos años de carrera y que lo hacen valer, que agradeciendo y diciéndonos que somos el mejor público, nos prometieron nuevas visitas, por otra parte bengalas, cabeceos, mosh pits (a gran escala o particulares) y una energía que hace tiempo no se veía,  todo en un ambiente de respeto,  hicieron un paquete completo, un recuerdo excelente de un show de gran nivel y en las condiciones que merecía. A muchos nos quedó gusto a poco, las horas pasaron volando, pero no hay problema por que sabemos que a Judas Priest y Motörhead les quedan años de metal, años de seguir demostrando por qué son las leyendas que son.

Review Tamara M.

Fotografías cortesía de The FanLab,galería por Roberto Vergara e imagen de la nota por Miguel Fuentes