El dark metal se empoderó del recinto ubicado en plena Alameda

 

Este martes recién pasado, los portugueses de Moonspell tiraron la casa por la ventana en Blondie, donde su retorno nos deleitó con las grandes melodías de ‘1755’ y los infaltables y potentes clásicos de la agrupación, llena de una misticidad y desplante escénico que dejó perplejo a todos sus asistentes.

 

Martes 1 de mayo de 2018
Blondie, Santiago

 

Moonspell

Puntualmente a las 20:30 horas comienza a resonar una corta intro que nos dejaría con los chicos de Moonspell en el escenario, apareciendo de los últimos Fernando Ribeiro con su sombrero y una lámpara de gas que simplemente se robó las miradas y los vitoreos, para así seguir de forma inmediata con ‘Em Nome do Medo’, primera melodía de la nueva placa, con una fanaticada que casi repletaba el recinto que iba adecuando lentamente sus energías y así llevarnos a la homónima ‘1755’ donde visualizamos a Fernando con su máscara de La Peste Negra produciendo que los seguidores tomaran varias fotos para el recuerdo.

 

‘In Tremor Dei’ fue la que continuó y ésta vez sí que notamos más entusiasmo con los clásicos coreos de “eh, eh, eh”, acompañado también por el guitarrista Ricardo Amorim en los coros (que originalmente son cantados por el invitado Paulo Bragança). Así prosigue la versión en español de ‘Desastre’, donde ya vemos las palmas en alto y la gente coreando a todo pulmón, lo mismo ocurre con ‘Night Eternal’, homónima al álbum lanzado en 2008.

 

Seguimos recordando el pasado de Moonspell con una infaltable, y es que todos cayeron en el elixir de ‘Opium’ del aclamado ‘Irreligious’, que fue gozada entre saltos y los cantos en su totalidad, de igual forma ocurrió con ‘Awake!’ perteneciente al mismo. Prosigue ‘Ruínas’ con un destacable solo de guitarra por parte de Amorim, donde finalizada ésta, Ribeiro nos dedica algunas palabras tras el contenido de su último trabajo y la relación que tiene con Chile tras los fuertes terremotos sufridos en los últimos años. De esta forma nos deja con ‘Breathe’ y ‘Extinct’, que elevó los ánimos al máximo, sobretodo al saber que Chile no tuvo la posibilidad de ser parte de la gira de ‘Extinct’.

 

Continúa el setlist con ‘Evento’ y ‘Todos os Santos’, donde en ésta última, Fernando toma una cruz que contiene un láser rojo y nos va apuntando mientras interpreta la melodía, algo que nuevamente encanta a los fieles quienes registraban el momento y hacía que los ánimos fueran aumentando cada vez más y culminar con el siempre bien ponderado “olé, olé, olé”. Es el turno para ‘Wolfshade (A Werewolf Masquerade)’ reluciente de los puños en alto junto a los headbangings y un solo de bajo por parte del venezolano Aires Pereira.

 

Las luces se tornan rojas y vemos como lentamente Fernando aparece en la tarima con una capucha indicándonos que llegó el momento para los más vampirescos, reluciéndose con su voz junto a ‘Vampiria’, que nos dio un ambiente mucho más oscuro, donde además el público acompañó con su propio grito al final, como es también en la canción original. Se enlista otra de las clásicas, ‘Alma Mater’ que hizo que los cánticos de la fanaticada resonara en todo Blondie y que Ribeiro bajara del escenario a cantar con las personas de primera fila para luego tomar una pausa en el show.

 

Luego del corto receso, la agrupación regresa para tocar el encore de la velada junto a la coreada ‘Everything Invaded’ de ‘The Antidote’, la querida ‘Scorpion Flower’ cantada en su totalidad, donde también el cantante aprovechó de agradecer a Anneke van Giersbergen por su colaboración en el estudio para esta canción. Antes de finalizar Fernando nos dice que prometen volver lo más pronto posible, pero que Chile también debía prometer que se mantendría “bajo el hechizo”, recibiendo la respuesta con las palmas en alto y así tocar la última de esta jornada junto a ‘Full Moon Madness’ con un potente sonido en la batería por parte de Mike Gaspar y el envolvente teclado de Pedro Paixão.

 

Sin dudas fue un retorno increíble, marcado por el entusiasmo tanto de la banda como de los fieles que se fueron con un tremendo recuerdo y con las ansias de tener prontamente a Moonspell de regreso en el país. Un show impecable tanto en sonido como en su desarrollo; que nos deja enbobados por el buen manejo y la gran postura en escena que posee el quinteto.

 

Texto: Andrèe Sepúlveda
Fotografías: Mauricio Villarroel