I– Sandia calada o el miedo a innovar:

“Turn and face the strange”

“Changes”– David Bowie

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Matías Hermosilla: Licenciado en Historia UC, Diplomado en estudios de la música popular UAH y actualmente estudiante de Magíster en Historia UC. Dedicado al estudio de la Cultura Popular, principalmente, al estudio de la Música Popular y el Humor. Twitter: @matias_hermo

 

¿Tenemos miedo a lo desconocido? O ¿la sociedad nos impone un modelo de exitismo incontrolable? El año 2015 se lanzó la película Danny Collins protagonizada por Al Pacino, en donde se narra la historia de un cantante que luego de una exitosa carrera, y de estar consagrado al mercado, recibe una carta perdida que John Lennon le había enviado 30 años antes. En la carta, John le pedía no venderse al mercado y explotar su talento. Hoy en día sabemos casi exactamente lo que vamos a escuchar de la mayoría de la música que compramos, descargamos o escuchamos por un programa de stream. Es decir, una sandía calada.

¿Qué nos ha pasado? Hemos perdido el gusto por el vértigo y el misterio. Por ejemplo es cosa de escuchar los álbumes de The Beatles, cada uno un universo propio, un mundo de oportunidades y descubrimientos. No digo que todas las aventuras resulten o sean exitosas, pero si hay pasión sigue habiendo realmente rock. En este sentido, ¿cuántos nostálgicos añoramos en algún momento el regreso de Jose Andreä a Mägo de Oz? seamos claros: Mägo se transformó en una marca y en un modelo de composición que, aunque con nueva parafernalia y colores, cada disco suena a lo mismo que el disco anterior. Es mucho más atrevido lo que hoy está haciendo José y Uróboros de romper con la comodidad del modelo prearmado para salir desde cero a la carretera, y según he leído y escuchado no ha sido un camino fácil, pero un disco como Resurrección es un premio para gente que ha seguido experimentando.  Como dice el single El tren, del primer disco de esta alineación: “coge la maleta, y no dejes que se marche el tren”.
Podríamos llenar de ejemplos, como Metallica, Iron Maiden y muchos otros clásicos que han hecho una carrera en base a la construcción de un modelo cómodo que les ha dado tranquilidad y a su vez  ha llenado sus arcas.

En el caso de la escena nacional ha sido algo parecido y, a mi juicio, el caso emblemático son Los Tres.  Admirada y querida banda que ha encontrado un estilo cómodo y sin mayores ambiciones, y su último EP Por acanga, es un ejemplo de ello. Sin embargo, la agrupación no ha perdido la calidad de sus letras, que siguen teniendo la mística clásica de discos como Fome o La espada y la pared. Es claro que vivimos una escena extraña, y hay músicos probando sonidos y jugando con las posibilidades de crear y remecer la escena. Lo interesante, es que estos personajes vienen eminentemente del pop, y claros ejemplos de esto son “Blackstar” de David Bowie, “1000 of fear”  de Sia, “otra era” de Javiera Mena, “Emanuel” de Pedro Piedra y “Libro” del gran y único rockstar de la historia de Chile: Jorge González.

Espero y añoro que el rock vuelva a romper esquemas, y comience a caminar hacia caminos insospechados en donde poner play a un álbum nos lleve a visitar la alegría y adrenalina de lo desconocido. Quedo atento a ser desafiado con esto, y espero que lo hagan.

Columna:  Matías Hermosilla