Reseña del paso por nuestro pais de una de las leyendas vivas del rock, banda que con potencia, personalidad y rock en las venas ha ganado su espacio dentro de la historia musical mundial.

 

La banda nacional Los Tres, liderada por Álvaro Henríquez, fue la responsable de abrir los fuegos a eso de las 19:45 Hrs, a la espera de los míticos The Rolling Stones, cabe mencionar que en la presentación de los británicos en febrero del año 95′, eran Los Tres quienes debieron abrir su show, sin embargo, por problemas con la producción de aquella oportunidad, tuvimos que esperar bastantes años para verlos salir, con un Estadio Nacional a media capacidad, lograron una presentación sólida y basada en sus más notables clásicos, de los cuales destacaron “Amor Violento” y “La Espada y la Pared” canción con la que cerraron su show, con un público que aplaudió y reconoció una digna presentación, que mostró lo más popular de su repertorio.

Pasaron 21 años desde aquel 19 de Febrero de 1995, en donde The Rolling Stones se presentaban por primera vez en Chile y revolucionaban a todo un país. A las 21:10 hrs. Comienza la introducción audiovisual del show que abriría el América Latina Ole Tour 2016, ya se percibía en esas más de 60.000 almas que repletaron el Estadio Nacional, que algo increíble se venía, porque la apertura del show fue simplemente una descarga de energía, talento y una comunión total del público con lo que ocurría sobre el escenario. Luego llega  Mick Jagger con sus compañeros de vida, Keith Richards, Ron Wood y Charlie Watts, dando comienzo a una verdadera fiesta en el recinto de Ñuñoa, un notable Mick Jagger con 72 Años a su haber, activísimo y fresco con una propuesta visual muy bien trabajada, además de su magnética sensualidad evocando los mejores momentos de una larga y exitosa carrera, mención aparte para su voz, la cual permanece intacta como si el tiempo se hubiese detenido hace 20 años en esas talentosas cuerdas vocales. Respecto al show en general, estuvo compuesto por un setlist de lujo con 19 canciones, de las cuales, a lo menos 14 de ellas son éxitos a nivel mundial, con algunos detalles menores de sonido en un par de canciones, lo que no empaño en ningún momento el gran show presentado, el cual además, tuvo un cierre espectacular, ya que, seguido de uno de los Himnos del Rock mundial, como es Satisfaction, ejecutado con una adrenalínica y participativa versión, vino un juego pirotécnico digno de cerrar la que sin duda será una de las más importantes presentaciones vistas en Chile este año.

Comienza la presentación cuando suenan los primeros acordes de Start me Up, canción elegida para abrir el show en el Estadio Nacional, con un sonido arrollador y el comienzo de una performance impecable, el público, salta , baila y corea uno  de los temas más grandes y clásicos de la banda, luego comienza inmediatamente It”s Only Rock n” Roll (But I Like It), como para dejarnos claro que la energía y el ritmo frenético, que imprimen Jagger y compañía sobre el escenario no es sólo Rock and Roll y cuando aún se aplaudía el final de este tremendo clásico, el Británico lanza un saludo memorable “Hola Santiago…Hola Chile, Hola Cabros”… y es con este ambiente que parte Let”s spend the night Together, invitándonos a escuchar y cantar una de sus más conocidas canciones, seguida por un público participativo y respetuoso, es así, como llegamos a Tumbling Dice y Out of Control, para recordarnos que esta noche no se guardaran nada sobre el escenario, volviendo al ritmo frenético y desenfrenado de Jagger con un manejo de la armónica admirable, seguido muy de cerca por Keith Richards y Ron Wood, quienes ya comienzan a dejar clara esa complicidad y simpleza que los hace únicos, con sus impecables solos de guitarra y desplante sobre el escenario.

Luego de una breve pausa con Jagger dirigiéndose al público, se nos viene She’s a Rainbow, presentada magistralmente como la canción que tocarán a pedido del público, elegida por votación en internet, cuya interpretación, a pesar que se notaron los más de 14 años que no la interpretan, la convierte en uno de los puntos más altos de toda la noche . Acto seguido se nos viene toda la fragilidad de Wild Horses, seguida por Paint it Black y Honky Tonk Women, sumergiéndonos en una mezcla de blues y rock and roll que sólo ellos pueden lograr y con la primera aparición importante de la gran Sasha Allen y así llegamos a la presentación de la banda y los colaboradores por parte de Mick, una pausa necesaria y merecida en el show, ya que, uno a uno fueron aplaudidos y reconocidos por el público, sin embargo, debo hacer una mención especial al momento en que es presentado Keith Richards, quien con su sencillez característica saludo a un público enfervorizado, el cual, lo aplaude a rabiar y es en este momento que se vienen You Got The Silver y Happy, ambas interpretadas por Keith Richards como primera voz y con marcados tintes bluseros, si bien para la gran mayoría del público estas canciones no eran conocidas, fue seguido y escuchado con un respeto admirable, acompañado de un gran aplauso reconociendo la impecable performance de Richards.

Con Jagger devuelta en el escenario comienza la Opera Blues Midnight Rambler, seguida de Miss You en una versión extendida, lo cual permite que el bajista Darryl Jones se luzca, mostrando todo su dominio y sutileza, lo que permite que el Nacional vuelva a estallar en aplausos y coros improvisados, sin embargo, con la interpretación de las siguientes canciones, Gimme Shelter, destacando un duelo vocal memorable entre Mick y Sasha Allen y la Incombustible Jumpin Jack Flash, el Nacional definitivamente se entrega y se transforma en una fiesta total, quizás empujados por un Mick Jagger lleno de delirante energía, que a esas alturas se movía como si esto recién comenzara y es en este ambiente que llega la gran Sympathy for The Devil, el segundo gran momento de la noche, con una performance extraordinaria, un trabajo audiovisual de primer nivel, donde la calidad y sincronización de las imágenes proyectadas, nos logran transportar exactamente donde Mick quiere, es en ese momento que todo el Estadio  entra en un trance del cual sólo logramos salir con los primeros acordes de Brown Sugar, tema interpretado con una potencia y entrega admirables, terminando con la fuerza y sonido característico de sus guitarras y aquí me detengo para mencionar la magia de Charlie Watts, seguro y preciso durante toda la jornada con una sobriedad y prestancia pocas veces vista en un baterista de su nivel, lo cual se agradece.

 

Ya se acercaba la primera despedida de la banda, abandonando el escenario, seguramente para tomar un segundo aire antes de volver y comenzar el cierre definitivo y por supuesto que no defraudaron, vuelven al escenario con You cant always get what you Want y como ya es característico en sus presentaciones, la abre un impecable coro local, quienes mostraron su profesionalismo frente a un desafío como éste, el Estadio Nacional se remece completo con más de 60 mil personas, saltando, cantando y aplaudiendo -no quedan dudas que está será una noche memorable- lo cual, se transforma en el preámbulo perfecto para la canción con que cerraran una noche inolvidable y no podía ser otra que “ (I Can Get No) Satisfaction”… una mezcla de emoción y locura recorre todo el Estadio y desde el escenario Los Stones siguen derrochando energía y adrenalina, entregándonos una de las versiones más potentes que se hayan visto para esta canción, finalmente llega el cierre del show con los Rolling Stones saludando a un público rendido a sus pies y reconociendo un trabajo sobre el escenario a lo menos memorable, sumado a un show pirotécnico que nos confirma el principio del final de una noche soñada porque The Rolling Stones están más vivos que nunca.

Reseña : Andres Casanova

Fotografía : Jaime Valenzuela / DG MEDIOS